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En un llamado a la reflexión y la introspección, el Papa subrayó la importancia de que la Iglesia promueva la paz y denuncie aquellas acciones que utilizan la religión como pretexto para la violencia. El Papa destacó que la misión de la Iglesia es invocar la paz y condenar enérgicamente a aquellos que instrumentalizan la fe para justificar sus propios fines.
Raffaele de Catania, en una carta publicada en la revista «Piazza San Pietro», planteó preguntas profundas sobre cómo se puede derramar sangre inocente invocando el nombre de Dios. El Papa respondió recordando a las víctimas inocentes causadas por conflictos armados en Ucrania, Oriente Medio y otras partes del mundo, destacando la necesidad de una paz «desarmada y desarmante, humilde y perseverante».
El Papa enfatizó que la Iglesia está comprometida con la predicación del diálogo y que no puede ser de otra manera. También advirtió que algunas figuras poderosas pueden intentar justificar sus intenciones belicistas con motivos religiosos, pero la misión de la Iglesia es invocar la paz y denunciar a aquellos que profanen el nombre de Dios con actos de guerra.
El Papa hizo un llamado a los cristianos a actuar para evitar que las palabras de fe se vean arrastradas al combate político y a bendecir el nacionalismo y justificar religiosamente la violencia y la lucha armada. En su lugar, instó a los cristianos a cultivar la oración, la espiritualidad, el diálogo ecuménico e interreligioso como caminos hacia la paz y lenguajes de encuentro entre tradiciones y culturas.
Finalmente, el Papa recordó que la tentación de profanar el nombre de Dios también afecta a quienes se profesan cristianos, y que la Iglesia debe denunciar enérgicamente a aquellos que se atreven a asociar el nombre de Dios con actos de guerra. El Papa concluyó que la invitación a cultivar la oración, la espiritualidad y el diálogo es un compromiso ineludible para todos los cristianos.