RDalDescubierto- El verano ya llegó a República Dominicana y, con él, las altas temperaturas que cada año convierten las salas de emergencia en espacios abarrotados de pacientes con mareos, deshidratación, golpes de calor, palpitaciones, crisis hipertensivas y, en los casos más graves, infartos o accidentes cerebrovasculares.
Sin embargo, el problema no es solo el calor. El verdadero riesgo está en que gran parte de la población sigue actuando como si se tratara únicamente de “tener un poco más de calor”, cuando en realidad las temperaturas extremas pueden convertirse en un peligro serio para la salud, especialmente en un país tropical donde la humedad aumenta aún más la sensación térmica y dificulta que el cuerpo se enfríe.
Cada verano la historia se repite: personas que salen sin hidratarse, trabajadores bajo el sol sin descanso suficiente, adultos mayores encerrados en casas calurosas, pacientes hipertensos o diabéticos ignorando las señales de alerta y familias que no reconocen cuándo un mareo ya no es algo normal.
El calor no solo incomoda: también enferma
Cuando el cuerpo no logra regular su temperatura adecuadamente, comienzan a aparecer señales de alarma que muchas veces son ignoradas.
Entre los síntomas iniciales de agotamiento por calor están:
- Mareos o sensación de desmayo
- Sudoración excesiva
- Debilidad extrema
- Dolor de cabeza
- Náuseas
- Palpitaciones
- Cansancio fuera de lo normal
- Calambres musculares
- Orina oscura o escasa, señal de deshidratación.
El problema es que muchas personas intentan “aguantar”, siguen caminando, trabajando o manejando y el cuadro puede escalar a un golpe de calor, una emergencia médica que puede ser mortal.
Las señales de alarma de un golpe de calor incluyen:
- Confusión o desorientación
- Dificultad para hablar
- Pérdida de conciencia
- Piel muy caliente
- Temperatura corporal elevada
- Pulso acelerado
- Convulsiones o desmayos.
En estos casos, el tiempo importa. La persona debe ser llevada a un lugar fresco, enfriada de inmediato y trasladada a un centro médico.
¿Quiénes están en mayor riesgo?
Aunque todos pueden verse afectados, hay grupos particularmente vulnerables:
Adultos mayores, especialmente quienes viven solos;
Niños pequeños, cuyo cuerpo regula peor la temperatura;
Hipertensos, diabéticos y pacientes cardíacos;
Personas con obesidad;
Trabajadores de construcción, deliverys, motoconchistas, agricultores y policías expuestos al sol durante horas;
Personas que toman medicamentos diuréticos o para presión arterial, porque pueden deshidratarse más rápido.
Las medidas que sí pueden evitar una emergencia
La mayoría de los casos severos por calor son prevenibles si la población toma medidas básicas, pero constantes.
1. No espere a tener sed para tomar agua
La sed ya es un signo de que el cuerpo empezó a deshidratarse. La recomendación es aumentar el consumo de líquidos durante el día, aunque no se tenga ganas de beber.
2. Evite el sol fuerte entre 11:00 a.m. y 4:00 p.m.
Si puede reorganizar diligencias, caminatas o ejercicios, hágalo temprano en la mañana o al caer la tarde.
3. Ojo con la ropa
Ropa ligera, fresca, de colores claros y telas transpirables ayudan al cuerpo a mantener una temperatura más estable.
4. No abuse del café, alcohol o refrescos
Aunque parecen refrescantes, muchas bebidas azucaradas o alcohólicas favorecen la deshidratación.
5. Revise a envejecientes y personas enfermas
Muchos adultos mayores no sienten sed con normalidad o minimizan síntomas, una llamada o visita puede prevenir una tragedia.
6. Aprenda a reconocer el mareo peligroso
Si el mareo viene acompañado de sudor frío, debilidad intensa, dificultad para respirar, dolor de pecho o confusión, no es “un bajón de presión”: busque ayuda médica.
Quizás el mayor problema es cultural: en República Dominicana seguimos viendo el calor como algo “normal”, algo con lo que simplemente “hay que bregar”.
Pero el cuerpo sí resiente el impacto, el calor extremo puede empeorar enfermedades cardíacas, respiratorias, renales y metabólicas, además de aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares graves.
El tema aquí ya no es si hará calor, el asunto es si estamos preparados para enfrentarlo sin terminar, una vez más, llenando las salas de emergencia, porque el calor no mata de golpe; muchas veces avisa, el problema es que aprendimos a ignorar las señales.