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La región de Latinoamérica se enfrenta a un desafío climático sin precedentes, ya que se espera que el fenómeno El Niño se fortalezca y cause impactos significativos en la zona. De acuerdo con un informe reciente, la región de Centroamérica sufrirá sequías, altas temperaturas y pérdidas agrícolas, mientras que Suramérica experimentará olas de calor y fuertes precipitaciones.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha lanzado una advertencia sobre la presencia de aguas cálidas inusualmente cálidas en el Pacífico tropical, lo que favorece la aparición de condiciones típicas de El Niño y aumenta el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos en los próximos meses. La probabilidad de que se instaure un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026 es del 80%, y se espera que estas condiciones se consoliden al menos hasta noviembre con una probabilidad del 90%.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha advertido que el mundo debe tratar este evento como una alerta climática urgente, ya que las consecuencias serán devastadoras y tendrán un alcance amplio. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, ha explicado que el mundo debe prepararse para un episodio de El Niño potencialmente fuerte que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor.
En cuanto a la temporada de huracanes, los meteorólogos del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA de EE.UU. predicen que estará debajo de lo normal para la cuenca del Atlántico este año, con un porcentaje alrededor del 55%. Se prevé un total de ocho a 14 tormentas con vientos de 56 km/h, de las cuales tres a seis se convertirán en huracanes con vientos de 119 km/h o más, y de uno a tres huracanes mayores.
Este clima también afectará al sur de EE.UU., con posibilidades de lluvia y nieve aumentadas, y provocará cambios en la migración de peces y otros organismos oceánicos. Los expertos de la OMM monitorearán de cerca la situación para ayudar a gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima a adoptar decisiones fundamentadas y mitigar los efectos en las economías y comunidades.