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La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba ha dado su aprobación unánime a un conjunto de transformaciones económicas y sociales destinadas a salvaguardar los logros de la Revolución en un contexto de creciente presión ejercida por EE.UU. sobre la isla. Estas transformaciones buscan responder a las actuales condiciones económicas y a la dinámica social del país, según afirmó el secretario de la Asamblea, José Luis Toledo Santander.
Previamente, el primer ministro, Manuel Marrero, presentó ante el pleno de la Asamblea el contenido detallado de la iniciativa, que comprende 176 transformaciones concretas organizadas en 23 ejes. Estas transformaciones apuntan a modificar el tejido empresarial, aumentar la apertura al capital privado, tanto nacional como extranjero, modernizar el sistema bancario y lograr coherencia entre el sistema cambiario, de precios y tributario, entre otros aspectos.
Toledo Santander subrayó que estas transformaciones no implican renunciar al rol social del Estado, sino reconocer los mecanismos del mercado como instrumentos para una asignación eficiente de los recursos, siempre que contribuyan a un desarrollo estratégico del país. El objetivo es buscar una mayor conciliación entre los intereses nacionales, territoriales, colectivos e individuales, en beneficio de todos los cubanos.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, destacó que el país está atravesando uno de los momentos más difíciles del siglo y que los cambios son ya inevitables. Según Díaz-Canel, es hora de cambiar todo lo que debe ser cambiado para salvar a Cuba, sin limitarse a romper el cerco impuesto por aquellos que buscan asfixiar a la nación.
Díaz-Canel argumentó que en tiempos de crisis, no se pueden aplicar fórmulas del pasado, ya que no permitirán superar los desafíos actuales. Cuba, dijo, resiste de manera activa y creativa ante un castigo bárbaro e inmerecido, que incluye no solo sanciones económicas, sino también la amenaza de agresión militar y una campaña de desinformación.
El presidente denunció la dura realidad que enfrenta la población cubana debido al cerco estadounidense, que se traduce en una persecución financiera diaria que obstaculiza el acceso a combustible, medicamentos, alimentos y tecnologías necesarias. Según Díaz-Canel, esta situación es el resultado de un plan diseñado por los enemigos históricos de la Revolución para hacer que Cuba colapse por dentro.