El presidente chino plantea una gobernanza global de la IA basada en la cooperación internacional, el código abierto y un mayor acceso para los países en desarrollo
China quiere liderar no solo el desarrollo de la inteligencia artificial, sino también las reglas que definirán su futuro. Durante la inauguración de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC 2026) en Shanghái, el presidente Xi Jinping presentó una ambiciosa propuesta para crear un nuevo marco internacional de gobernanza de la IA, en un discurso considerado por analistas como una respuesta directa al liderazgo tecnológico impulsado por Estados Unidos y sus aliados.
En su intervención, Xi defendió una inteligencia artificial “abierta, inclusiva, segura y accesible para todos”, promovió el uso de tecnologías de código abierto y propuso la creación de una Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial, con el objetivo de coordinar normas internacionales y reducir la brecha tecnológica entre países desarrollados y economías emergentes.
La propuesta llega en un momento en que la competencia entre China y Estados Unidos por el liderazgo en inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales ejes de la rivalidad geopolítica global.
La batalla ya no es solo por desarrollar la IA, durante los últimos años, la competencia tecnológica se ha concentrado en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial, semiconductores y centros de datos.
Sin embargo, Beijing ahora plantea un nuevo objetivo: participar en la construcción de las reglas internacionales que regularán el uso de la IA.
Xi Jinping advirtió sobre los riesgos de que la inteligencia artificial quede concentrada en pocas empresas o países y pidió evitar que la tecnología se convierta en un factor que amplíe las desigualdades entre naciones.
Su discurso también hizo énfasis en la necesidad de establecer estándares comunes sobre seguridad, ética y cooperación internacional para garantizar un desarrollo responsable de esta tecnología.
Una respuesta al modelo liderado por Estados Unidos
Aunque Xi no mencionó directamente a Washington, su mensaje fue interpretado como un contraste con la estrategia estadounidense de restringir el acceso chino a tecnologías avanzadas mediante controles a la exportación de chips, equipos para fabricar semiconductores y sistemas de inteligencia artificial.
Mientras Estados Unidos apuesta por fortalecer alianzas tecnológicas con Europa y Asia para limitar el avance de Beijing, China busca posicionarse como un defensor de un ecosistema más abierto y colaborativo, especialmente entre los países del llamado Sur Global.
La propuesta también busca fortalecer la influencia diplomática de China en un ámbito que marcará el desarrollo económico y militar de las próximas décadas.
La inteligencia artificial ya no es únicamente una industria tecnológica.
Su desarrollo tendrá impacto sobre:
- La productividad económica.
- La defensa y la seguridad nacional.
- La salud.
- La educación.
- Las finanzas.
- La investigación científica.
- La ciberseguridad.
- La competitividad de los países.
Quien logre influir en las normas que regulen esta tecnología tendrá una ventaja estratégica comparable a la que en otros momentos históricos representó el control del comercio marítimo, el petróleo o las telecomunicaciones.
La competencia entre China y Estados Unidos ya no se limita a quién construye el modelo de inteligencia artificial más avanzado.
La verdadera disputa comienza a trasladarse hacia otra pregunta: ¿Quién escribirá las reglas que gobernarán la inteligencia artificial en el siglo XXI?
El discurso de Xi Jinping deja claro que Beijing no quiere ser únicamente un actor tecnológico, quiere convertirse también en uno de los arquitectos del nuevo orden digital mundial.