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En una declaración que refleja la creciente tensión entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, el presidente Donald Trump expresó su frustración y decepción con la alianza, afirmando que estos no comprenden la situación sin que se les ejerza presión.
En la red social Truth Social, Trump escribió: «¡Ninguna de estas personas, incluyendo nuestra propia OTAN, tan decepcionante, entendió nada a menos que se les pusiera bajo presión!» Esta declaración se produjo un día después de su reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la Casa Blanca.
La reunión del miércoles entre Trump y Rutte se centró en la falta de apoyo de la OTAN en la guerra de Irán, un tema que ha generado tensiones entre Estados Unidos y sus aliados. Trump ha amenazado en varias ocasiones con abandonar la alianza si no se cumplen sus expectativas de apoyo.
Por su parte, Rutte aseguró que «casi sin excepción» los miembros de la OTAN están cumpliendo con las peticiones de apoyo de Estados Unidos en la guerra en Irán, aunque reconoció que algunos aliados respondieron de manera lenta. En un debate en el Instituto Ronald Reagan de Washington, Rutte destacó que los aliados están brindando un apoyo masivo, facilitando bases logísticas y adoptando otras medidas para impedir que Irán obtenga un arma nuclear.
Rutte también indicó que comprende la estrategia del presidente estadounidense, quien optó por no informar a los aliados con antelación sobre los ataques iniciales en Irán, con el fin de preservar el factor sorpresa. Aunque algunos aliados se mostraron lentos en su respuesta, Rutte destacó que también fueron sorprendidos por la ofensiva lanzada por EE.UU. e Israel el pasado 28 de febrero.
La frustración de Trump con la OTAN se debe en parte a la negativa de sus aliados a sumarse a una coalición militar para reabrir el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán en represalia por la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel. Sin embargo, después de la reunión con Rutte, se informó que Washington y Teherán acordaron un alto el fuego de dos semanas que implicaría la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte importante del crudo y el gas natural del mundo.