RDalDescubierto-En la provincia fronteriza de Elías Piña, específicamente en la comunidad de Macasías, se ha instalado una inquietud que no puede ni debe ignorarse. En las últimas semanas han salido a la luz denuncias sobre el hallazgo de varios cadáveres de mujeres en zonas rurales de difícil acceso, en hechos que, según los propios comunitarios, se habrían producido entre finales de 2025 y enero de este año.
Los testimonios coinciden en elementos perturbadores: cuerpos sin documentación, sin identificación visible y, en algunos casos, sin ropa. La imposibilidad de reconocer a las víctimas ha impedido establecer con certeza su identidad, su procedencia y las circunstancias exactas de su muerte. De acuerdo con lo que han señalado residentes de la zona a distintos medios de comunicación, se trataría de más de cinco mujeres, presuntamente de nacionalidad haitiana, aunque este dato no ha sido confirmado oficialmente.
Lo que sí está claro es lo que no existe hasta el momento: un informe público detallado de las autoridades dominicanas. No se ha comunicado el número exacto de cuerpos levantados, no se han presentado resultados forenses, no se ha explicado si hubo autopsias, ni se han informado líneas de investigación activas o posibles responsables. El silencio institucional, en este contexto, no tranquiliza: inquieta.
Elías Piña es una de las provincias más vulnerables del país. Su carácter fronterizo, la precariedad de muchas de sus comunidades y el tránsito irregular de personas la convierten en un territorio especialmente sensible frente a delitos como la trata de personas, el tráfico ilegal y otras formas de criminalidad transnacional. Precisamente por eso, cualquier denuncia de esta magnitud exige respuestas rápidas, claras y verificables.
Hasta ahora, lo único plenamente comprobable es que la alarma no surge de rumores aislados, sino de hallazgos reiterados denunciados por los propios habitantes de la zona y recogidos por distintos medios nacionales. Lo demás —el número definitivo de víctimas, su identidad, las causas de muerte y la posible existencia de redes criminales— sigue pendiente de confirmación oficial.
RD al Descubierto considera indispensable que las autoridades competentes expliquen qué se está investigando, qué se ha encontrado y qué medidas se están tomando para garantizar seguridad, justicia y respeto a la dignidad de las víctimas. La frontera no puede convertirse en un espacio donde los muertos no tienen nombre y las preguntas no tienen respuesta.
Informar no es alarmar. Callar, en cambio, sí tiene consecuencias.