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En un emotivo adiós a Camerún, el papa León XIV celebró una misa multitudinaria en el aeropuerto de Yaundé, donde miles de personas se reunieron para despedir al pontífice. En su homilía, el papa pidió que los valores del Evangelio se conviertan en el núcleo de las instituciones y estructuras, para que estas sirvan al bien común y no se transformen en escenarios de conflicto o intereses personales.
La visita del papa a Camerún ha sido un evento sin precedentes en el país, donde el 28 por ciento de la población se declara católica. Durante su estancia, el pontífice ha celebrado tres misas en diferentes ciudades, viajando en avión a Duala y Bamenda. En su mensaje, el papa recordó que la fe no debe separar la vida espiritual de la social, sino que debe dar al cristiano la fuerza para interactuar con el mundo y responder a las necesidades de los demás, especialmente de los más débiles.
En su discurso, el papa también denunció el uso de la inteligencia artificial para fomentar la violencia y pidió a los jóvenes y a las autoridades que rompan con la espiral de corrupción que afecta al país. El presidente Paul Biya, quien lleva 48 años en el poder, también estuvo presente en la misa y escuchó el llamado del papa a la transparencia y la justicia.
Tras la misa, el papa León XIV viajó a Angola, un país lusófono donde un tercio de la población vive por debajo del umbral de pobreza, a pesar de décadas de explotación de vastas reservas petroleras. Allí, el pontífice continuará su periplo africano y pronunciará un discurso ante las autoridades del país, en lo que será su primer acto en suelo angolano.