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El viaje del papa León XIV por África ha llegado a su fin, después de recorrer más de 18,000 kilómetros en 11 días y visitar Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. A lo largo de su recorrido, el pontífice hizo hincapié en la necesidad de fomentar la paz, fortalecer las libertades y garantizar una distribución más equitativa de la riqueza.
La gira estuvo marcada por un llamado constante a una Iglesia comprometida con la justicia social y la solidaridad, especialmente en naciones donde se han denunciado prácticas autoritarias. Uno de los momentos más significativos ocurrió en Mongomo, ciudad natal del presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien ha estado en el poder desde 1979. Allí, el papa instó a las autoridades a trabajar en beneficio de la comunidad en lugar de intereses personales.
En su discurso, el papa León XIV enfatizó la importancia de ampliar los espacios de libertad y proteger la dignidad humana, especialmente entre los sectores más vulnerables, como los pobres, las familias en crisis y las personas privadas de libertad. A pesar de ser un país rico en petróleo, Guinea Ecuatorial enfrenta graves desafíos sociales, con más de la mitad de su población viviendo en la pobreza.
Durante su visita a Angola, el pontífice denunció la mala gestión de los recursos naturales y pidió combatir la corrupción. En presencia del presidente João Lourenço, criticó que las riquezas del país estén en manos de intereses poderosos, lo que genera graves consecuencias sociales y ambientales. En Camerún, el papa alertó sobre el impacto de la pobreza, la crisis alimentaria y la corrupción en el debilitamiento de las instituciones.
Finalmente, en Argelia, el líder religioso transmitió un mensaje de esperanza, afirmando que es posible construir un futuro basado en la justicia, la paz y la convivencia. Este llamado lo realizó durante una misa celebrada en la Basílica de San Agustín de Annaba, donde también visitó lugares vinculados a la vida de San Agustín. Con esta gira, León XIV reafirma su postura de una Iglesia activa frente a los desafíos sociales globales.
La gira africana del papa León XIV ha sido un llamado a la reflexión y la acción, especialmente en regiones donde la riqueza natural contrasta con altos niveles de desigualdad. El pontífice ha dejado claro que la Iglesia católica está comprometida con la justicia social y la solidaridad, y que trabajará incansablemente para promover la paz y la dignidad humana en todo el mundo.