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En un intento por encontrar una solución pacífica a la crisis del programa nuclear iraní, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha presentado varias propuestas a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en una conversación telefónica. Estas propuestas buscan abordar las diferencias sobre el programa nuclear iraní y encontrar un término pacífico a la crisis.
Según el asesor del Kremlin para asuntos internacionales, Yuri Ushakov, Rusia está decidida a realizar todos los esfuerzos diplomáticos necesarios para resolver la crisis de manera pacífica. Ushakov agregó que Moscú planea continuar sus contactos con representantes iraníes, líderes de los países del golfo Pérsico, Israel y el equipo de negociadores estadounidenses para encontrar una solución.
Mientras que el presidente Trump se muestra reticente a permitir que Irán desarrolle un programa nuclear, Rusia defiende el derecho de su aliado a desarrollar la energía atómica con fines civiles. Incluso, Moscú está dispuesto a empobrecer el uranio iraní en su territorio. En este contexto, Putin recibió al ministro de Exteriores de la república islámica, Abás Araqchí, en San Petersburgo, donde defendió la lucha de Irán por su independencia y soberanía.
La reunión entre Putin y Araqchí se llevó a cabo en un momento de gran tensión en la región, después de que el presidente Trump advirtiera a Irán que debía ceder sobre su programa nuclear para poner fin a la guerra en Oriente Medio. La contienda bélica, que comenzó el 28 de febrero con un ataque israelí-estadounidense contra Teherán, ha causado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, y ha tenido un impacto significativo en la economía mundial.
Los temores de un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz han generado un aumento en los precios del petróleo. Según un alto cargo de la Casa Blanca, Trump mencionó la posibilidad de que el bloqueo naval de los puertos iraníes se prolongue durante meses si es necesario. Esto ha generado una reacción en Irán, donde el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, llamó a la unidad y denunció los intentos de Estados Unidos de crear divisiones internas para hacer colapsar a Irán desde el interior.
Las consecuencias económicas de la crisis se dejan sentir en Irán, donde la moneda nacional, el rial, alcanzó su nivel más bajo frente al dólar desde la creación de la república islámica en 1979. La situación ha generado una gran incertidumbre entre los habitantes de la capital, quienes temen que la guerra pueda regresar y no tienen esperanzas en cuanto al resultado de las negociaciones.