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En un giro inesperado, la Fiscalía del condado de Martin en Miami ha decidido presentar cargos formales contra el famoso golfista Tiger Woods, quien se encuentra en el centro de una investigación por presuntamente conducir bajo la influencia de sustancias. Este proceso judicial se inició en un tribunal de Stuart, donde se leyeron los cargos en ausencia del deportista de 50 años, quien no se presentó en la audiencia.
Según informes policiales, durante el incidente que ocurrió el 27 de marzo en Jupiter, Florida, Woods fue detenido y mostró signos de deterioro físico, incluyendo una notable sudoración excesiva y un comportamiento letárgico. Las autoridades también indicaron que el golfista portaba dos pastillas de hidrocodona, un potente analgésico opioide, lo que ha generado gran interés en la comunidad deportiva.
Aunque la prueba de alcoholemia no arrojó resultados positivos, Woods se negó a someterse a un examen de orina, lo que ha llevado a la acusación por conducir bajo la influencia de sustancias. La siguiente audiencia ha sido programada para el 12 de mayo, fecha en la que se determinará si el caso avanza a juicio o si ambas partes logran llegar a un acuerdo.
Woods, quien ha declarado su inocencia, actualmente se encuentra fuera de Estados Unidos y, según su defensa, regresará en los próximos días. Después del accidente, el golfista anunció una pausa indefinida en su carrera para enfocarse en su salud, ya que se recupera de una rotura del tendón de Aquiles y de su séptima cirugía de espalda, lesiones que lo han mantenido alejado de la competencia desde 2024.
A pesar de su inactividad, Woods había considerado regresar al circuito en el Masters de Augusta, lo que habría marcado su retorno tras casi dos años fuera de los campos. Sin embargo, este nuevo desarrollo podría afectar sus planes y el futuro de su carrera como golfista profesional.