La comunicadora dominicana Iamdra Fermín generó debate en redes sociales tras compartir una reflexión sobre el envejecimiento, la presión estética y la forma en que la sociedad trata a las personas mayores, especialmente a las mujeres.
Durante una conversación difundida en plataformas digitales, Fermín relató que un usuario comentó que “de cuerpo estaba bien”, pero que sus “buches estaban caídos”, en referencia a los cambios naturales en su rostro con el paso de los años. La comunicadora respondió que no se sintió ofendida, porque reconoce que su apariencia ha cambiado con el tiempo y considera absurdo exigir que una persona luzca igual a los 40 o 45 años que a los 20.
“Mi cara no es la de hace 20 años porque yo no tengo 20 años”, expresó. “Todos vamos para allá, con suerte, dicha y salud. Todos vamos para viejos”.
La también presentadora sostuvo que el verdadero privilegio no es aparentar juventud eterna, sino llegar a la vejez con vida y salud suficiente para disfrutar de la familia, los hijos y los nietos. “Yo espero que se me sigan cayendo porque quiero seguir viva”, afirmó.
“Envejecer no debería ser una ofensa”
Las declaraciones abrieron una conversación más amplia sobre la cultura contemporánea de la juventud permanente, impulsada por redes sociales, filtros digitales, cirugías estéticas y estándares visuales cada vez más rígidos.
Fermín diferenció entre las personas que deciden realizarse procedimientos estéticos y la idea de que envejecer naturalmente sea considerado algo negativo. “Una cosa es que tú decidas hacerte una cirugía plástica y otra es que esté mal verte de la edad que tienes”, señaló.
También cuestionó el concepto popular de “envejecer con gracia”, una expresión frecuentemente utilizada para describir a figuras públicas que logran mantener una apariencia juvenil pese al paso del tiempo.
“¿Qué es envejecer con gracia? Con envejecer es suficiente”, expresó, criticando la presión social que obliga especialmente a las mujeres a justificar cada arruga, cambio físico o señal de edad.
Un debate cada vez más presente
El tema ha cobrado fuerza en los últimos años debido al auge de los procedimientos antiedad y a la creciente presión estética en plataformas digitales, donde la juventud suele presentarse como sinónimo de valor, belleza o éxito.
Especialistas en salud mental y estudios sobre imagen corporal han advertido que esta narrativa puede generar ansiedad, inseguridad y rechazo hacia los procesos naturales del envejecimiento, particularmente entre mujeres expuestas constantemente al escrutinio público y las comparaciones en redes sociales.
Las declaraciones de Iamdra Fermín provocaron múltiples reacciones entre usuarios que defendieron el derecho a envejecer sin ser objeto de burlas o descalificaciones, mientras otros debatieron sobre los límites entre opinión, estándares estéticos y discriminación por edad.