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En una reunión celebrada en Roma, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, buscaron superar las desavenencias surgidas tras los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, y destacaron la importancia de la colaboración entre ambos países.
Según Meloni, la conversación fue franca y constructiva, y ambos líderes abordaron temas como las relaciones bilaterales entre Italia y EE.UU., la crisis en Oriente Medio, la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, la estabilización de Libia y el proceso de paz en el Líbano y Ucrania. Meloni destacó que fue un diálogo entre aliados que defienden sus propios intereses nacionales, pero que reconocen el valor de la unidad occidental.
La Secretaría de Estado de EE.UU. calificó la reunión como una oportunidad para reforzar la sólida alianza estratégica entre Estados Unidos e Italia. Rubio expresó el compromiso de Washington con una estrecha coordinación en prioridades compartidas. Durante el encuentro, se abordaron los desafíos de seguridad regional, incluyendo Oriente Medio y Ucrania, y la importancia de la colaboración trasatlántica para hacer frente a las amenazas globales.
La reunión forma parte de la misión diplomática de Rubio para aliviar tensiones tras los ataques verbales dirigidos por Trump al papa y a la mandataria italiana. En Roma, Rubio también se reunió con el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, quien destacó que Europa necesita a Estados Unidos, al igual que Italia, pero también que Estados Unidos necesita a Europa e Italia. Tajani calificó de positivo el encuentro con Rubio y expresó la importancia de una presencia estadounidense en Europa para reforzar la OTAN.
En una rueda de prensa en la Embajada de EE.UU en Italia, Rubio se declaró defensor de la OTAN y destacó que una de las ventajas de la alianza es permitir a Estados Unidos mantener fuerzas desplegadas en Europa y contar con bases con capacidad logística para proyectar poder en caso de contingencias. Rubio también criticó la negativa de algunos países de la OTAN a permitir el uso de bases militares, lo que, según él, obstaculizó la misión y creó peligros innecesarios, citando explícitamente a España.
Finalmente, Rubio aseguró que no se discutió con Meloni una eventual retirada de tropas estadounidenses ni una posible salida de su país de la Alianza Atlántica, señalando que tales decisiones corresponden al presidente.