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La situación tomó un nuevo giro cuando PARÍS.- Tres nuevos estudios realizados por investigadores franceses alertan sobre una posible relación entre el consumo de colorantes y conservantes alimentarios y un mayor riesgo de cáncer, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, comunicó este jueves elInstituto Nacional de Salud e Investigación Médica(Inserm) enFrancia.
Por otra parte, Las investigaciones fueron desarrolladas por equipos delInserm, elInstituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente(INRAE), las universidadesSorbonne Paris NordyParis Citéy elConservatorio Nacional de Artes y Oficios(Cnam), en el marco del proyecto sobre salud públicaNutriNet-Santé, que reúne datos de más de 100.000 participantes. Según los investigadores, más de 139.000 productos alimentarios y bebidas registrados en la base de datos colaborativa y de acceso libre que recopila información sobre productos alimentarios vendidos en distintos países,Open Food Facts, contienen al menos un colorante, y más de 700.000 incluyen conservantes. Los tres trabajos, publicados en las revistas científicasDiabetes Care,European Journal of EpidemiologyyEuropean Heart Journal, concluyen que las personas con mayor consumo de colorantes alimentarios presentan un riesgo un 38 % superior de desarrollar diabetes tipo 2, en comparación con aquellas menos expuestas.
Las fuentes consultadas precisó que la investigación sobre conservantes mostró, por su parte, que los consumidores con mayor exposiciónpresentan un riesgo un 24 % más elevado de hipertensión. Algunos compuestos, como el sorbato de potasio (E202), un conservante ampliamente utilizado en la industria alimentaria para evitar el crecimiento de mohos, levaduras y algunos hongos, se asociaroncon un incremento del 39 % del riesgo de hipertensión. Los autores subrayan que se trata de los primeros estudios epidemiológicos de gran escala que analizan unaamplia variedad de aditivos alimentarios en relación con estas patologías.
Según se conoció, Los autores subrayan que se trata de los primeros estudios epidemiológicos de gran escala que analizan unaamplia variedad de aditivos alimentarios en relación con estas patologías. También señalan que los resultados coinciden coninvestigaciones experimentalesprevias realizadas en modelos celulares y animales. Los científicos consideran que estos hallazgos refuerzan la necesidad de que las autoridades sanitarias reevalúen la seguridad deciertos aditivos alimentarios y recomiendan limitar el consumo de productos ultraprocesadosy favorecer alimentos frescos o poco transformados.
La ciudadanía aguarda con atención la evolución de estos hechos.