RDalDescubierto
Un abogado con licencia, David Johnston, quien había entrado ilegalmente al Capitolio el 6 de enero de 2021, ahora se ofrece a ayudar a otros participantes en el asalto a solicitar pagos del nuevo fondo de casi $1.776 millones destinado a personas que afirman ser víctimas de una supuesta politización de la justicia. A cambio, Johnston cobrará un 10% de cualquier indemnización, con un máximo de $5.000 por persona.
Johnston expresó su optimismo en un video publicado en redes sociales, afirmando que la narrativa está cambiando y que cosas buenas están sucediendo. Sin embargo, cientos de partidarios de Trump que se declararon culpables de asaltar el Capitolio y admitieron bajo juramento haber infringido la ley, ahora buscan capitalizar sus delitos recurriendo al fondo diseñado para compensar a aliados del presidente republicano que creen haber sido procesados por motivos políticos.
Las críticas bipartidistas y un bloqueo judicial no han detenido a los participantes en el asalto, que claman por el dinero del fondo, el cual provendría de los contribuyentes. Algunos están presentando reclamos, a pesar de que el gobierno no ha establecido un proceso y un juez ha congelado la creación del fondo, al menos temporalmente. Los críticos del fondo lo ven como un intento de blanquear los hechos del 6 de enero y justificar retroactivamente el asalto a un pilar de la democracia estadounidense.
Entre los que se oponen a la idea de recibir compensación del gobierno se encuentra Jason Riddle, un veterano militar de Nueva Hampshire que fue condenado a 90 días de prisión después de declararse culpable de cargos por disturbios. Riddle rechazó públicamente un indulto de Trump y calificó de ridículo que él o cualquier otro participante en el asalto recibiera compensación del gobierno. Expresó que aceptar el dinero lo molestaría por el resto de su vida, ya que no fueron perseguidos inocentemente, sino por cometer conducta delictiva en el Capitolio de Estados Unidos.
La situación ha generado un debate sobre la justicia y la política en Estados Unidos, con algunos argumentando que el fondo es un intento de recompensar a los seguidores más leales de Trump, mientras que otros ven en él una oportunidad para obtener una compensación por la supuesta politización de la justicia. Sin embargo, la creación del fondo y su posible uso por parte de los participantes en el asalto del Capitolio sigue siendo un tema controvertido y objeto de debate.