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El mayor centro de detención de inmigrantes en Estados Unidos, ubicado en El Paso, Texas, se encuentra en el centro de una polémica debido a denuncias de abusos y negligencia médica. Desde hace menos de un año, se han registrado al menos tres muertes en el centro, lo que ha generado una gran preocupación sobre las condiciones en que se encuentran los detenidos.
Una demanda colectiva presentada por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), la organización de derechos humanos y el Proyecto de Derechos Civiles de Texas, acusa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de vulnerar los derechos humanos en el centro. La denuncia, presentada ante el Tribunal de Distrito del Oeste de Texas, expone casos de violencia física por parte de los guardias, condiciones insalubres, atención médica deficiente y el uso frecuente del aislamiento.
La acción legal se produce después de que una inspección ordenada por el Congreso en febrero detectara irregularidades en las normas de detención, incluidas 11 relacionadas con el uso de la fuerza y cinco con la atención médica. Los demandantes sostienen que los detenidos enfrentan exposición a enfermedades como sarampión y tuberculosis, además de maltratos físicos y psicológicos.
Kyle Virgien, abogado del Proyecto Nacional de Prisiones de la ACLU, afirmó que la demanda se presenta para garantizar que ningún otro ser humano tenga que soportar este trato inhumano. El centro opera en la base militar de Fort Bliss, como parte de la estrategia de detenciones masivas impulsada durante la presidencia de Donald Trump, y desde su apertura, se han registrado denuncias persistentes sobre el trato que reciben los migrantes bajo custodia.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional negó rotundamente las acusaciones y aseguró que ningún detenido estaba siendo golpeado, maltratado ni se le negaba atención médica en el campamento. Sin embargo, la denuncia recoge testimonios de personas actualmente privadas de libertad en el centro, como el de un inmigrante venezolano que relató que funcionarios intentaron obligarlo a firmar documentos de deportación mediante violencia física.
La denuncia también incluye el caso de un inmigrante originario de Camerún que declaró haber sido golpeado por los guardias. Los médicos forenses de El Paso calificaron el fallecimiento de uno de los detenidos como homicidio por asfixia debido a la compresión del cuello y el torso, después de que las autoridades migratorias inicialmente atribuyeran su muerte a una emergencia médica y luego a un intento de suicidio.
La demanda solicita al tribunal que se ordenen mejoras inmediatas en las condiciones del centro, donde actualmente permanecen más de 2000 detenidos. Los demandantes exigen que se garantice el acceso a atención médica adecuada, se prohíba el uso indiscriminado del aislamiento y la fuerza, y se creen mecanismos de supervisión para prevenir abusos en el futuro.