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La comunidad científica internacional ha emitido un mensaje claro y directo sobre la relación entre la nutrición y la oncología. En un reciente congreso celebrado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el investigador Kivanç Birsoy, de la Universidad de Rockefeller, desmintió las falsas promesas de que una dieta específica puede curar el cáncer por sí sola. Birsoy aseguró que la alimentación no reemplaza la medicina tradicional, aunque los datos sugieren que el peso y los nutrientes juegan un papel crucial en la evolución de la enfermedad.
La estadística médica actual es contundente al respecto. El exceso de peso se asocia con un mayor riesgo de desarrollar hasta 13 tipos de cáncer y aumenta significativamente las probabilidades de sufrir metástasis. Sin embargo, los oncólogos advierten que la relación entre la alimentación y el cáncer es compleja y variable. Por ejemplo, existen personas con un alto índice de masa corporal que no presentan las patologías habitualmente asociadas al exceso de peso, lo que constituye un enigma que la ciencia intenta descifrar.
Los laboratorios de vanguardia ya no se centrán en analizar la comida en general, sino en el comportamiento de moléculas específicas. Científicos como Nabil Djouder investigan cómo ciertos nutrientes y antioxidantes afectan el crecimiento y la supervivencia de las células cancerígenas. En estos estudios se ha descubierto que ciertos antioxidantes, como el glutatión, pueden ayudar a las células malignas a sobrevivir en ambientes con poco oxígeno, lo que facilita su expansión por el cuerpo.
La tecnología actual, apoyada en la inteligencia artificial y el análisis de datos masivos, permite conectar la genética de cada paciente con su alimentación. El objetivo final es utilizar alimentos específicos para potenciar fármacos o reducir los efectos secundarios de la quimioterapia. Esto podría hacer que la nutrición se convierta en un tratamiento complementario estandarizado en los hospitales.
La doctora Angela Cabreja, presidenta de SODOM, enfatizó que la innovación científica en oncología solo cobra valor si garantiza la equidad en el acceso a los tratamientos y diagnósticos. La búsqueda de soluciones para el cáncer es un desafío continuo, y la investigación científica juega un papel fundamental en la lucha contra esta enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado que el cáncer es evitable en gran medida, y que cambios conductuales pueden prevenir cuatro de cada diez casos.