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Un mar de fieles cubrió las calles céntricas de Madrid este domingo, con más de 1,2 millones de personas asistiendo a una misa oficiada por el papa León XIV, quien enfatizó la necesidad de renovar la fe católica en su segundo día en España.
Desde muy temprano, los devotos se reunieron en la icónica plaza de Cibeles, en el corazón de la capital española, para escuchar al pontífice oficiar la ceremonia bajo un cielo despejado y un sol radiante.
En su homilía, León XIV destacó la importancia de que la religiosidad no se convierta en un recuerdo del pasado, sino en una fuente de inspiración para el presente y el futuro, afirmando: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy».
Como primer papa en visitar España desde 2011, León XIV permanecerá en el país durante siete días, en un momento en que la práctica religiosa ha disminuido significativamente en los últimos años, según una encuesta reciente del Centro de Investigaciones Sociológicas, que reveló que solo el 56,1% de los españoles se identifican como católicos, en comparación con el 90% de los años setenta.
Entre los asistentes se encontraba Edison Castrillón Parra, un colombiano de 39 años que reside en Madrid, quien llevaba la bandera de su país en sus hombros y expresó su deseo de unidad, diciendo: «Tenemos que ser todos hermanos, todos unidos».
Otro asistente, Nico Aldeanueva, un estadounidense de 28 años que se encontraba de visita en Madrid, consideró que el papa es «una fuerza muy unificadora en un momento en el que tenemos divisiones en tantos frentes diferentes».
La realeza española también se unió a la multitud, con el rey Felipe VI y la reina Letizia asistiendo a la misa, después de haber recibido al papa en el Palacio Real de Madrid fuentes consultadas anterior.
Después de la misa, León XIV encabezó la procesión del Corpus Christi, que contó con un dispositivo logístico y de seguridad destacado, y que fue adornada con más de 30.000 claveles, en su mayoría amarillos y blancos, los colores de la bandera del Vaticano.
La multitud se reunió en las calles del centro de Madrid para ver al pontífice llegar a la misa a bordo del papamóvil, en una escena que se repitió el sábado, con miles de fieles, incluidos peregrinos de toda España y del extranjero, abarrotando las calles para tener un vistazo del papa.