Por Lic. Luis Ma. Ruiz Pou
La mentalidad de nosotros, los dominicanos, es estomacal. Nos la pasamos buscando “las habichuelas” o “el moro” para la comida de los hijos; hasta en el saludo cotidiano se escucha: “¡Fulano, ¡cómo estás!”, y la respuesta: “¡Aquí, buscando el moro!” o “¡No juegues con la comida de mis hijos!”.
La situación actual por la que está pasando el mundo, debido a los enfrentamientos en diferentes países, es una buena oportunidad para los políticos cuyo discurso se basa en la demagogia. Pretenden convencer al pueblo de que su situación económica es culpa del gobierno de turno, con la finalidad de crear un clima de conflicto que provoque enfrentamientos mediante protestas.
Estos seudo líderes de la oposición, buscan halagar al pueblo con falsedades y promesas demagógicas para ganar popularidad; promesas que ellos mismos saben que, ante la situación actual, son difíciles de cumplir. Es una realidad aceptada que, al año de cada nuevo gobierno, tanto el partido gobernante como la oposición se movilizan con miras a las próximas elecciones.
El presidente visita regularmente cada pueblo ofreciendo soluciones, y la oposición le hace la contra por diferentes medios. Con la tecnología digital, se están difundiendo, mediante montajes, noticias para desacreditar gobiernos en época de precampaña. A eso se le llama “Troducting”: una red de cuentas artificiales que opinan por paga, a favor o en contra, en detrimento de una persona o empresa.
Al parecer, los políticos que se mueven demagógicamente no leen los informes económicos del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), los cuales indican que la economía mundial va en decadencia, ya que las perspectivas apuntan a que continúe a la baja, reduciendo los pronósticos para este año.
“En su informe de perspectivas económicas globales, actualizado en el marco de la reunión anual de primavera del FMI y del Banco Mundial, el FMI revisa a la baja las previsiones de crecimiento para 143 países, lo que supone un impacto sobre el 86 % del producto interior bruto (PIB) mundial”. (Emilio Ortiz, El Nacional, 19/4/2022). A la luz de estos informes, ¿tiene sentido atacar al gobierno por la situación económica en nuestro país?
Para contrarrestar la desinformación de sectores que adversan al gobierno, debe crearse una campaña de orientación que eduque a la población sobre lo que está ocurriendo con los productos de primera necesidad, las materias primas y el precio del petróleo, para hacerle frente a los guerrilleros estomacales.
Al final, todo se resume en algo sencillo: no se puede jugar con el estómago de la gente. La crisis es real, global y dura, y quien pretenda convertirla en un relajo político está apostando a la miseria ajena para sacar ventaja. Eso no es oposición: eso es oportunismo barato.
El pueblo dominicano merece debate serio, no cuentos para encender la calle ni promesas que se derriten al sol. Ya está bueno de que algunos vivan de “buscar el moro” ajeno mientras venden humo en cada esquina. ¿Debe hacerse oposición política aprovechando la difícil situación por la que pasan las clases más necesitadas? ¡Jugar a la demagogia estomacal!
La demagogia estomacal podrá hacer ruido, pero no llena neveras ni baja precios. Y tarde o temprano, el que juega con el hambre del pueblo, termina indigestado por su propia mentira.