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En el mismo contexto, Montevideo.-El turismo religioso comenzó a ganar terreno en Uruguay, un país laico que en 1919 separó a la Iglesia del Estado, pero que ofrece diversas opciones a los visitantes, como la tradicional noche de los templos o un símbolo de paz que homenajea al cristianismo, al judaísmo y al islam y aspira a obtener un Guinness. Hace más de una década, la operadora turística Rosario Bianco Burgos asumió la responsabilidad de presentar a Uruguay como un destino de turismo religioso, creando circuitos guiados y la ya tradicional Noche de los Templos, una propuesta que en 2025 concretó la visita a 18 templos de ocho comunidades distintas y en 2026 promete repetir. «Una de las cosas que yo resalto siempre es que nuestra patria empezó con la religión católica. Si bien en 1919 se separó lo que es el Gobierno de la religión, lo que se separó fue el Estado», dice la experta en una entrevista con EFE e insiste en que el país y el Estado son laicos, «pero la gente no». Con visitas a templos católicos, anglicanos, metodistas, sinagogas y el recientemente agregado de las comunidades musulmanas, los destinos son cada vez más diversos y el público también: los hay creyentes y no creyentes; de Montevideo, del interior del país y del exterior. Desde la Iglesia Metodista, ubicada en el centro de la capital, el pastor Adriano Frattini cuenta que en Montevideo existen «varios ámbitos de diálogo interreligioso entre las diferentes denominaciones cristianas e incluso religiones no cristianas».
Las fuentes consultadas recalcó que el director de ‘Bereshit la experiencia judía’, Shai Abend, también destaca la existencia de «espacios de diálogo interreligiosos e interculturales» en Uruguay, que parten de «la concepción de que conocer al otro disminuye los prejuicios y promueve una mejor y más sana convivencia». Abend cuenta a EFE que ‘La experiencia judía’ nació hace más de diez años con el fin de «conectar a las personas con la historia de la cultura judía del Uruguay», cuyas actividades convocan a miles de visitantes y son adaptadas según sus intereses. Será distinta la experiencia de los judíos locales, la de los turistas y la de los uruguayos que no forman parte de la comunidad, que en su recorrido verán «como se puede conectar la cultura y la identidad uruguaya con la judía», en un tour enfocado en «derribar mitos».
Según se conoció, Este simbólico lugar es un jardín colectivo dentro de una circunferencia de piedra de más de veinte mil metros cuadrados, dividida en cuatro partes iguales por una cruz gigante, que recuerda al cristianismo, al judaísmo y al islam. El matrimonio uruguayo que creó este símbolo de la paz está conformado por Omar Caballero y Noelia Franco y promueve la idea del fallecido Papa Francisco de que las religiones son «como idiomas distintos» y que estos «son todos caminos válidos para llegar a Dios». Con varias propuestas para Semana de Turismo -nombre oficial de la Semana Santa en Uruguay-, Franco dice a EFE que el lugar se convirtió «en un nuevo destino de at.
Se esperan nuevos desarrollos en torno a este tema.