RD al Descubierto Santo Domingo, La República Dominicana intenta, una vez más, poner orden al eslabón más débil y numeroso de su parque vehicular: los motoristas. Tras años de otorgar permisos con una fiscalización cuestionable, el INTRANT ha anunciado que a partir de esta semana ningún conductor de motocicletas obtendrá su licencia sin antes aprobar un examen teórico y práctico obligatorio. Pero, ¿está el sistema preparado para la realidad de nuestras calles?
El fin de la «licencia automática»
Históricamente, obtener un permiso para conducir motocicleta en el país era un trámite casi administrativo. Sin embargo, con más de 3.5 millones de unidades circulando y siendo protagonistas del 70% de los accidentes fatales, la medida busca profesionalizar el sector.
El proceso iniciará formalmente con un plan piloto este 26 de febrero, donde el presidente Luis Abinader recibirá el primer documento bajo este nuevo esquema, marcando el inicio de una transición que promete ser obligatoria para todos los conductores activos y nuevos solicitantes a partir de marzo.
Las claves de la nueva evaluación
Para los más jóvenes , quienes representan gran parte de la fuerza laboral que utiliza este medio de transporte o que convive con él en los tapones diarios, los puntos clave son:
• Simuladores y pistas: El examen práctico ya no será una vuelta a la manzana; incluirá pruebas de pericia y conocimiento de señales.
• Digitalización: Se busca que el registro esté vinculado directamente a la cédula para evitar la duplicidad de documentos.
• Fiscalización: La gran duda queda en la DIGESETT: ¿Habrá consecuencias reales para quienes sigan circulando sin el nuevo carnet?
¿Recaudación o Seguridad Vial?
Aunque la intención oficial es reducir la tasa de mortalidad en las vías, sectores de la sociedad civil plantean que el desafío no es el examen, sino la corrupción en las estaciones de evaluación y la falta de educación vial desde las escuelas. Si el sistema de citas colapsa o si el «macuteo» se traslada a los centros de evaluación, estaremos ante otro cambio de plástico sin impacto real en las estadísticas de muerte.