RDalDescubierto-Santo Domingo. El comunicador y analista Manuel Cruz advirtió que la crisis en Haití no se limita al accionar de las bandas armadas, como la liderada por el jefe pandillero conocido como “Barbecue”, sino que responde a problemas estructurales profundos que podrían tener consecuencias directas para la República Dominicana.
Durante sus declaraciones, Cruz señaló que enfocarse únicamente en la violencia de las pandillas genera una falsa percepción de solución. “El problema de Haití no es solamente Barbecue. No podemos dormirnos en los laureles pensando que, si se controla la violencia, todo estará resuelto”, expresó.
El analista explicó que Haití enfrenta una crisis multidimensional marcada por el colapso de servicios básicos, deterioro ambiental y una profunda debilidad institucional.
Entre los factores señalados, destacó el acceso limitado al agua potable. Según organismos internacionales, más del 60% de la población haitiana no recibe agua por tuberías, lo que incrementa los riesgos sanitarios, la propagación de enfermedades y la inestabilidad social.
Asimismo, advirtió sobre el grave daño ambiental en el país vecino. Haití ha perdido gran parte de su cobertura forestal, lo que ha provocado erosión del suelo, reducción de la capacidad agrícola y una dependencia creciente de importaciones para la alimentación. Expertos coinciden en que la recuperación de sus ecosistemas tomaría décadas, incluso bajo condiciones favorables.
En el plano educativo, Cruz subrayó que amplios sectores de la población enfrentan niveles críticos de alfabetización, lo que limita las oportunidades de desarrollo y dificulta la construcción de instituciones sólidas.
Ante este panorama, el comunicador alertó que una eventual estabilización de las pandillas no resolvería el problema de fondo, sino que podría trasladar la presión migratoria, económica y social hacia la República Dominicana.
“El riesgo es que, cuando se controle la violencia, el problema estructural quede intacto y nos lo terminen trasladando a nosotros”, sostuvo.
Cruz también cuestionó el rol de la comunidad internacional, señalando que países como Estados Unidos, Francia y Canadá deben asumir mayor responsabilidad en la crisis haitiana, dada su influencia histórica en el país.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que Haití atraviesa una de sus peores crisis en décadas, con colapso institucional, violencia generalizada y una intervención internacional aún limitada en alcance y resultados.
Analistas coinciden en que la situación representa uno de los principales desafíos de seguridad, migración y estabilidad para la República Dominicana en el corto y mediano plazo.