La rendición de cuentas presenta algo más que resultados: una hoja de ruta económica a una generación.
RDalDescubierto-Distrito Nacional- Entre todas las cifras, inauguraciones y anuncios presentados en la rendición de cuentas del 27 de febrero, hubo un elemento que pasó casi desapercibido en el debate público, pero que en realidad es el núcleo del discurso presidencial: la llamada Meta RD 2036.
No se trata de un programa social ni de una obra específica. Es un proyecto de país.
El presidente Luis Abinader lo describió como el compromiso de convertir a la República Dominicana en un país desarrollado en el plazo de una generación, basado en productividad, innovación, capital humano y un Estado más eficiente.
En términos simples, la meta consiste en duplicar el tamaño real de la economía dominicana para el año 2036.
Pero la importancia del plan no está en el crecimiento económico en sí, sino en lo que implicaría: más empleos formales, mejores salarios, reducción de la pobreza y fortalecimiento de la clase media.
¿Por qué surge ahora?
Durante décadas la economía dominicana ha sido una de las más dinámicas de América Latina. Sin embargo, el país ha enfrentado un problema conocido por los economistas como la “trampa del ingreso medio”: crece, pero no lo suficiente para alcanzar niveles de desarrollo comparables con países avanzados.
La Meta RD 2036 busca precisamente romper esa barrera.
La estrategia no consiste únicamente en producir más, sino en producir diferente. El discurso señaló que la segunda generación de reformas estará orientada a elevar la productividad y transformar la estructura productiva nacional.
El giro hacia la economía del conocimiento
Uno de los pilares del plan es la transición hacia sectores tecnológicos. En ese contexto se anunciaron acuerdos con empresas globales de alto perfil.
Entre ellos destaca la alianza con NVIDIA para la formación de talento y la creación de un Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial, incorporando al país a un grupo de naciones que incluye a Estados Unidos, Corea del Sur, Israel y Singapur.
También se informó un acuerdo con Google para la construcción de un Puerto Internacional de Intercambio Digital, acompañado de cables submarinos y un hub de datos regional, con una inversión superior a 500 millones de dólares.
La intención es posicionar al país como un nodo de conectividad tecnológica del Caribe y América Latina.
Nearshoring, industria y empleo
El plan se apoya además en el contexto internacional.
La reorganización de las cadenas productivas globales ha llevado a empresas a trasladar operaciones cerca del mercado estadounidense, fenómeno conocido como nearshoring.
El gobierno busca aprovechar esa tendencia para atraer industrias de mayor valor agregado, incluyendo dispositivos médicos y semiconductores, con el objetivo de generar empleos más calificados y mejor remunerados.
¿Qué cambiaría para la gente?
El éxito del plan no se mediría únicamente en crecimiento del PIB.
Según la propia propuesta oficial, duplicar la economía significaría ampliar el empleo formal, mejorar los salarios, reducir la pobreza y fortalecer la clase media.
Es decir, la Meta RD 2036 no se presenta como una meta macroeconómica, sino como una estrategia para que el crecimiento impacte directamente en la vida cotidiana.
El verdadero reto
La República Dominicana ha demostrado en los últimos años capacidad para atraer inversión, aumentar exportaciones y mantener estabilidad macroeconómica. Sin embargo, el desafío del desarrollo es distinto al del crecimiento.
El crecimiento puede depender de sectores específicos.
El desarrollo requiere instituciones, educación funcional, productividad laboral y movilidad social.
En otras palabras, la Meta RD 2036 no es solo un plan económico. Es una apuesta a transformar el modelo productivo del país.
Su éxito dependerá menos de la inversión anunciada y más de si logra algo más difícil: convertir el crecimiento sostenido en bienestar sostenido.