RDalDescubierto- El nuevo presidente de Perú, José María Balcázar, enfrenta sus primeras horas de gobierno en medio de una fuerte controversia política y judicial. Un juzgado de la ciudad de Chiclayo lo ha citado a comparecer en un juicio oral por un caso de presunta apropiación ilícita, proceso que deberá atender mientras ya ejerce la jefatura del Estado.
De acuerdo con informaciones judiciales, si el mandatario no se presenta ante el tribunal podría ser declarado “reo contumaz”, figura legal aplicada a quienes desobedecen una citación judicial. La situación ha abierto un debate en el país sudamericano sobre la gobernabilidad y la relación entre el poder político y la justicia.
La polémica se intensificó luego de que circularan en redes sociales declaraciones atribuidas al presidente en las que afirmaría que los menores, a partir de los 14 años, pueden decidir mantener relaciones sexuales, lo que provocó críticas de organizaciones sociales, sectores políticos y ciudadanos.
El gobierno aún no ha ofrecido una explicación amplia sobre el contexto de dichas declaraciones, pero el tema se ha colocado en el centro del debate público y ha aumentado la presión política sobre la nueva administración.
Una crisis que viene de años
El caso ocurre en un momento particularmente delicado para la política peruana. El país ha experimentado una inestabilidad institucional sostenida durante los últimos años.
Desde 2018 Perú ha tenido seis presidentes distintos: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo y Dina Boluarte, a los que ahora se suma Balcázar. La mayoría de estos gobiernos no logró completar su mandato por renuncias, destituciones o crisis políticas.
Esta constante rotación presidencial ha generado tensiones entre el Congreso y el Ejecutivo, investigaciones judiciales contra mandatarios y protestas sociales recurrentes.
Gobernabilidad en entredicho
Analistas consideran que el problema peruano responde a un sistema político altamente fragmentado, donde el presidente gobierna sin mayorías parlamentarias estables y el Congreso posee mecanismos constitucionales amplios para destituir al jefe de Estado.
La consecuencia ha sido una sucesión de gobiernos débiles y de corta duración, con impacto directo en la economía, la inversión extranjera y la confianza ciudadana en las instituciones.
La situación actual vuelve a colocar a Perú ante el reto de lograr estabilidad política. Con un presidente enfrentando simultáneamente cuestionamientos judiciales y polémicas sociales, el país inicia un nuevo período gubernamental bajo un escenario de alta incertidumbre.