Psicólogos advierten crisis de identidad en auge de comunidades “therians” y “furries”
Especialistas llaman a fortalecer la autoestima y el acompañamiento familiar
Lejos de tratarse de un trastorno psicológico formal, psicólogos dominicanos consideran que la creciente identificación de jóvenes con comunidades conocidas como “therians” y “furries” refleja, en muchos casos, una crisis de identidad y una necesidad de pertenencia y validación emocional.
En las últimas semanas, conductas como utilizar disfraces para aparentar ser lobo, perro o gato, desplazarse en cuatro extremidades o imitar sonidos y comportamientos animales han generado debate en redes sociales y preocupación entre algunos padres.
Búsqueda de identidad y pertenencia
El neuropsicólogo clínico Fernando Santana explicó que, especialmente en adolescentes, estas manifestaciones pueden estar vinculadas al proceso natural de exploración identitaria.
“La adolescencia es una etapa en la que el joven se pregunta: ‘¿Quién soy?’. Las redes sociales han multiplicado las opciones simbólicas para responder esa pregunta”, señaló.
Según el especialista, comunidades como los therians y furries ofrecen sentido de pertenencia, identidad diferenciada, reconocimiento social y validación emocional, elementos que pueden resultar atractivos para jóvenes que experimentan soledad, baja autoestima o dificultades de integración social.
Baja autoestima y rol de la familia
Por su parte, la psicóloga clínica Georgina Taveras consideró que la viralización de estas tendencias en Latinoamérica está asociada, en algunos casos, a carencias afectivas y baja autoestima.
“Estamos frente a jóvenes que buscan atención y validación. Si en casa no se conversa, no se fortalece el amor propio ni el valor como seres humanos, el impacto en su identidad puede ser mayor”, expresó.
La especialista enfatizó la importancia del acompañamiento parental y del monitoreo responsable del contenido digital que consumen niños y adolescentes, así como la promoción de una autoestima saludable desde el hogar.
¿Trastorno o expresión social?
El psicólogo clínico Jonathan Lorenzo descartó que estas comunidades constituyan, por sí mismas, un trastorno psicológico, ya que —según explicó— sus integrantes son conscientes de su condición humana.
“Ellos saben que son humanos. Pueden sentir una conexión espiritual o simbólica con animales, pero no han perdido el contacto con la realidad”, indicó.
No obstante, aclaró que la situación podría requerir atención profesional si la conducta interfiere de manera significativa en la vida laboral, social o familiar, o si implica comportamientos que afecten a terceros.
Los especialistas coinciden en que el fenómeno responde, en gran medida, a la búsqueda de identidad y aceptación en un entorno social cada vez más influenciado por comunidades digitales. Frente a ello, recomiendan reforzar la autoestima, el diálogo familiar y la educación emocional como herramientas clave para acompañar a jóvenes y adolescentes en su desarrollo.