RDalDescubierto-SANTO DOMINGO. — La posibilidad de una alianza electoral entre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP) comienza a instalarse en el debate político nacional de cara al proceso electoral de 2028.
La comentarista política Danylsa Vargas planteó que, aunque un acuerdo entre ambas organizaciones podría resultar útil para enfrentar al oficialismo en el corto plazo, también implicaría un alto costo estructural para los partidos involucrados.
Según explicó, las alianzas entre organizaciones que compiten por el mismo electorado pueden producir un efecto electoral inmediato, pero debilitan la identidad política y la diferenciación ideológica que permite la permanencia a largo plazo.
“El beneficio puede ser coyuntural, pero el impacto institucional podría ser permanente”, resumió la analista.
Más que votos: el problema de la identidad política
El planteamiento no se limita a una simple estrategia electoral. Analistas advierten que una eventual coalición opositora entre PLD y Fuerza del Pueblo enfrentaría un desafío clave: ambos partidos surgieron del mismo tronco político y disputan una base electoral similar.
Esto implica que una alianza podría movilizar votos en una segunda vuelta presidencial, pero al mismo tiempo generar confusión en el electorado, debilitando la identidad partidaria y la fidelidad política a largo plazo.
En términos prácticos, el partido con menor estructura territorial podría terminar absorbido por el de mayor peso organizativo.
El factor segunda vuelta
El debate cobra relevancia debido al sistema electoral dominicano. En caso de que ningún candidato presidencial supere el 50 % de los votos, la elección se decide en segunda vuelta, escenario donde las alianzas suelen ser determinantes.
Por ello, algunos sectores comienzan a considerar que el partido que quede fuera del primer lugar podría convertirse en la fuerza decisiva para definir quién gobierne el país.
Un debate que adelanta la campaña
Aunque aún faltan varios años para las elecciones presidenciales, el tema de las coaliciones comienza a aparecer con fuerza en el discurso político y mediático, lo que evidencia que el escenario electoral de 2028 empieza a configurarse desde ahora.
La discusión ya no se centra únicamente en quién puede ganar las elecciones, sino en qué partidos conservarán su peso político después de ellas.