Santo Domingo, RD. El empresario de medios e influencer dominicano Santiago Matías volvió a generar debate en redes sociales tras advertir sobre el posible impacto que tendría para la República Dominicana una eventual apertura económica y política de Cuba, especialmente sobre el sector turístico nacional.
Durante unas declaraciones difundidas en plataformas digitales, Matías sostuvo que el país debe comenzar a prepararse desde ahora para un escenario en el que la isla caribeña se convierta en un destino masivo de inversión y turismo internacional.
“A los que controlan el turismo de este país, pónganse la pila, que cuando Trump rompa Cuba y Cuba sea liberado, nosotros no tenemos la playa de Cuba”, expresó el comunicador, en un comentario que rápidamente provocó reacciones divididas.
Según Matías, una eventual transformación económica en Cuba podría representar una competencia directa para destinos dominicanos como Punta Cana, debido al atractivo histórico, cultural y geográfico de la nación cubana.
“La gente no va a salir a Punta Cana. La curiosidad de un país que estuvo cerrado por tantos años por el comunismo, la historia, todo eso…”, afirmó.
El creador de contenido también planteó preocupación sobre la alta dependencia de la economía dominicana del turismo y las remesas, sugiriendo que un cambio drástico en el Caribe podría obligar al país a replantear parte de su estrategia económica.
¿Es real el riesgo para el turismo dominicano?
Aunque las declaraciones de Matías parten de una opinión personal, economistas y analistas del sector han señalado durante años que una eventual normalización total de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos podría modificar el mapa turístico del Caribe.
Cuba cuenta con más territorio, playas extensas, ciudades históricas como La Habana y una fuerte curiosidad internacional acumulada tras décadas de restricciones económicas y políticas. Sin embargo, especialistas también recuerdan que la República Dominicana mantiene ventajas competitivas importantes: una industria hotelera consolidada, fuerte conectividad aérea, seguridad jurídica para inversionistas y experiencia operativa en turismo masivo.
Actualmente, República Dominicana supera los 11 millones de visitantes anuales y se ha consolidado como líder turístico del Caribe, mientras Cuba ha enfrentado dificultades económicas, deterioro de infraestructura y una caída considerable del turismo internacional en los últimos años.
No obstante, expertos coinciden en que el país no puede depender exclusivamente del liderazgo actual y debe continuar elevando la calidad del servicio, diversificando su oferta y fortaleciendo el turismo cultural, ecológico y de lujo para mantener competitividad a largo plazo.
Las declaraciones de Santiago Matías abren nuevamente el debate sobre una pregunta incómoda, pero relevante: ¿está realmente preparada República Dominicana para competir con una Cuba completamente abierta al capital internacional?