RDalDescubierto-Santo Domingo, R.D. — El Ministro de Salud Pública Victor Atalah encendió las alertas sobre el consumo de bebidas azucaradas, al señalar que un solo refresco puede contener niveles de azúcar equivalentes —o incluso superiores— a lo recomendado por organismos internacionales para varios días.
En un video difundido en redes sociales, el ministro explicó que muchas personas subestiman la cantidad de azúcar que consumen diariamente a través de refrescos, jugos procesados y bebidas “light”, lo que contribuye silenciosamente al deterioro de la salud.
¿Cuánta azúcar es “demasiada”?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la ingesta de azúcares libres debe limitarse a:
- 25 gramos diarios (aproximadamente 6 cucharaditas) para obtener beneficios adicionales en la salud
- No más de 50 gramos al día como límite máximo recomendado
Sin embargo, un refresco promedio de 355 ml puede contener entre 35 y 40 gramos de azúcar, lo que significa que en una sola bebida ya se supera o se roza el límite diario recomendado.
Las consecuencias: más allá del peso
El ministro enfatizó que el problema no es solo estético ni se limita al aumento de peso. El consumo frecuente de bebidas azucaradas está directamente relacionado con:
- Desarrollo de diabetes tipo 2
- Obesidad y síndrome metabólico
- Enfermedades cardiovasculares
- Problemas dentales
- Alteraciones en los niveles de energía y fatiga crónica
Estudios respaldados por la OMS han demostrado que el exceso de azúcar en la dieta es uno de los principales factores de riesgo en la carga global de enfermedades no transmisibles.
¿Y los refrescos “sin azúcar”?
Aunque muchos consumidores optan por versiones “light” o “zero”, el Ministerio advirtió que estas no son una solución real.
Si bien no contienen azúcar, suelen incluir edulcorantes artificiales que:
- Mantienen el hábito de consumo dulce
- Pueden estimular el apetito y los antojos
- Dificultan romper la dependencia al sabor azucarado
Diversas investigaciones han señalado que estos sustitutos pueden alterar la percepción del gusto y contribuir indirectamente a patrones de consumo poco saludables.
El mensaje es claro: volver a lo básico
Lejos de promover prohibiciones absolutas, el enfoque del Ministro es progresivo: educar para mejorar decisiones cotidianas.
La recomendación final es directa y contundente:
Beber más agua y reducir el consumo de refrescos, tanto tradicionales como “sin azúcar”.
Porque, como resumió el propio ministro, la respuesta más simple sigue siendo la más efectiva: agua limpia, segura y sin aditivos.
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