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La comunidad de San Francisco de Macorís se encuentra en un estado de euforia tras la decisión de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) de dedicar el próximo torneo otoño-invernal 2026-2027 a la memoria de Don Héctor Rizek Llabaly, un destacado empresario y filántropo que jugó un papel fundamental en el desarrollo deportivo y empresarial de la región.
La noticia ha sido recibida con gran entusiasmo por los sectores de la sociedad francomacorisana, quienes consideran que esta dedicatoria es un acto de justicia para un hombre que fue pilar del progreso en la ciudad y en el país. Los fundadores de los Gigantes del Cibao, una de las franquicias más destacadas de la liga, han elogiado unánimemente la resolución de la Junta de Directores de la LIDOM.
Personalidades como José Aníbal García y Dr. Isócrates Peña Reyes, figuras clave en la fundación de los Gigantes del Cibao, han destacado la importancia de la decisión de la LIDOM. García calificó la dedicatoria como un reconocimiento al desprendimiento y la visión de Don Héctor, mientras que Peña Reyes subrayó que su legado es la base sobre la cual se erige hoy en día una de las franquicias más competitivas del Caribe.
Más allá de su rol con los Gigantes del Cibao, Don Héctor Rizek Llabaly es recordado como un propulsor del deporte nacional y un filántropo que dejó un vacío en el sector empresarial tras su fallecimiento. Sin embargo, su nombre ahora queda grabado en la historia del béisbol dominicano, el pasatiempo favorito de los dominicanos.
La comunidad de San Francisco de Macorís no solo celebra a un empresario, sino a un visionario que puso el nombre de la ciudad en lo más alto del béisbol profesional. Se espera que la temporada 2026-2027 sea una de las más emotivas de los últimos años, con el Estadio Julián Javier como escenario principal de diversos homenajes que honrarán la vida y obra de este gran caballero del deporte.
La dedicatoria del próximo torneo LIDOM a Don Héctor Rizek Llabaly es un hito histórico, ya que es la primera vez que se dedica el torneo invernal de béisbol a un francomacorisano. Este gesto es un tributo a su legado y a su contribución al deporte y a la comunidad.