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En el Estadio Australiano de Sídney, el próximo 13 de noviembre, se disputará la final de la Copa del Mundo de Rugby Masculino 2027, y los aficionados deberán prepararse para desembolsar una suma considerable por las entradas, que podrían llegar a costar hasta 1,950 dólares australianos, equivalentes a unos 1,390 dólares estadounidenses o 1,198 euros, lo que constituye el precio más alto registrado para un encuentro por el título de este torneo.
Los precios de las entradas para este partido van desde los 175 dólares australianos, aproximadamente 125 dólares estadounidenses, para la categoría más económica, hasta más de once veces esa cantidad para las entradas individuales de mayor nivel, según se informa en la página web oficial de la competición. La organización del Mundial ha argumentado que el precio es justo para un evento de primer nivel y que, además, permite la existencia de entradas más asequibles para otros encuentros del torneo.
Esta semana se inició una nueva fase de solicitud para la compra de entradas, después de que en febrero se vendieran las primeras 750,000 entradas, lo que generó polémica entre los aficionados debido a problemas técnicos en la página web y largas esperas de hasta diez horas. En esta nueva ventana, los aficionados tienen dos semanas para solicitar entradas para la final, y si la demanda supera la oferta, los boletos se adjudicarán mediante un sistema de sorteo.
Según datos recientes, el precio máximo de la final de Australia 2027 será el más alto desde el torneo inaugural de 1987, sin contar paquetes especiales, superando a los precios de las finales en Francia, Inglaterra 2015 y Japón 2019. En la final de 2003, celebrada en el mismo estadio, la entrada más cara costó 450 dólares australianos, lo que es inferior al precio de una entrada de categoría cuatro para el partido decisivo de 2027.
La organización del torneo ha defendido los precios, argumentando que son justos para un evento de esta magnitud y que permiten que haya entradas más accesibles para otros partidos del torneo. Los aficionados deberán esperar para ver si logran obtener entradas para la final, que promete ser un evento emocionante y lleno de acción en el mundo del rugby.