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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, enfrenta un nuevo desafío con la apertura del juicio a su hermano, David, quien se sienta en el banquillo por presuntas irregularidades en la obtención de un empleo público. El caso se inició con la acusación de que David Sánchez recibió un trato de favor para obtener el cargo de coordinador de conservatorios de Badajoz, que posteriormente se transformó en el de jefe de la Oficina de Artes Escénicas de la provincia.
El juicio, que se extenderá hasta el 10 de junio, comenzó un día después de que la Guardia Civil registrara la sede de los socialistas en busca de documentación relacionada con presuntas maniobras para frenar causas judiciales contra el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). David Sánchez, compositor y director de orquesta, es menor que Pedro Sánchez y su único hermano. Se le juzga junto a otras diez personas por presuntamente haber recibido un trato de favor para obtener el empleo.
Las presuntas maniobras para crear el puesto se iniciaron en 2016, antes de que Pedro Sánchez accediera a la presidencia del Gobierno en 2018. El empleo dependía de la Diputación de Badajoz, el organismo que gobierna las provincias en España, y que en ese momento estaba en manos de los socialistas. El abogado de David Sánchez, Emilio Cortés, pidió que se anule el proceso por vulneración de derechos fundamentales, aunque estas objeciones ya habían sido rechazadas anteriormente.
El letrado argumentó que una parte de la acusación es falsa y que tiene un «signo político». Según la defensa, la causa se basa en una investigación «de carácter prospectivo», y el delito principal que se le atribuye —aceptación de nombramiento ilegal— ya habría prescrito. Para Pedro Sánchez, el caso de su hermano se suma a otros escándalos que afectan a su partido y aliados políticos, lo que aumenta la presión sobre su gobierno.
El presidente del Gobierno español ha descartado adelantar las elecciones previstas en 2027, pero el caso de su hermano y otros escándalos pueden afectar su popularidad y la de su partido. La semana pasada, se conoció la imputación de una gran figura del socialismo y aliado político de Sánchez, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, por presunto tráfico de influencias a cambio de mordidas.