El director de la Dirección de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA), Elías Báez, generó controversia tras emitir un mensaje en su cuenta de X en el que cuestiona directamente el rol de la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana.
“A la embajadora hay que enseñarle un poco su rol”, escribió Báez, en una publicación donde también le exhorta a enfocarse en las relaciones bilaterales y a canalizar sus declaraciones por la vía diplomática, evitando —según sus palabras— comportamientos asociados a “buscar sonido”.

El comentario, difundido en redes sociales, ha provocado reacciones encontradas tanto en el ámbito político como en la opinión pública.
Más allá del tono, el mensaje del funcionario plantea una posición clara: que la representación diplomática debe limitar sus declaraciones al ámbito institucional, que el canal adecuado para abordar temas sensibles es la vía diplomática formal y que el rol del embajador debe centrarse en fortalecer las relaciones entre Estados
Se trata de un enfoque que conecta con una visión tradicional de la diplomacia, donde la discreción y los canales formales predominan sobre la exposición pública.
Sin embargo, el debate no se ha centrado únicamente en el contenido del planteamiento, sino en la forma en que fue expresado.
El uso de un tono directo y coloquial desde una posición institucional abre cuestionamientos sobre: los límites del discurso público de los funcionarios, el impacto de las redes sociales en la diplomacia y la delgada línea entre opinión personal y posición institucional
En un contexto donde cada declaración tiene alcance global, el lenguaje adquiere un peso estratégico.
La República Dominicana y Estados Unidos mantienen una relación estrecha en áreas clave como: comercio e inversión, cooperación en seguridad, migración y turismo
En ese escenario, cualquier señal de fricción —aunque sea discursiva— adquiere relevancia, especialmente en momentos donde temas como la crisis haitiana y la presión migratoria forman parte de la agenda regional.
El episodio también refleja un fenómeno creciente:
la transformación del discurso político en la era digital.
Hoy, los funcionarios no solo comunican a través de canales oficiales, sino también mediante plataformas personales que tienen un alcance inmediato y masivo.
Esto plantea una nueva realidad: la diplomacia ya no se libra solo en reuniones cerradas, sino también en el espacio público digital.
Hasta el momento, no se ha producido una reacción oficial por parte de la embajada de Estados Unidos en el país.
Sin embargo, la publicación de Báez deja abierta una discusión de fondo: ¿Debe la diplomacia adaptarse a los nuevos tiempos de comunicación directa… o preservar las formas tradicionales que históricamente han regulado las relaciones entre Estados?