RDalDescubierto
La situación alimentaria en el mundo sigue siendo alarmante, con diez países que concentran la mayoría de los casos de hambre aguda. Según la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, Afganistán, Bangladés, República Democrática del Congo, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen son los países que albergan a dos tercios de las personas que sufren hambre aguda.
Estos países han experimentado un aumento significativo en la inseguridad alimentaria aguda, con crisis alimentarias y malnutrición que se han mantenido en niveles dramáticos en 2025. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha declarado que los conflictos siguen siendo la principal causa de inseguridad alimentaria aguda y malnutrición para millones de personas en todo el mundo.
La gravedad del hambre ha alcanzado su segundo nivel más alto de la historia, con un número de personas en situación de hambre catastrófica nueve veces superior al de 2016. Además, la malnutrición aguda sigue siendo un problema crítico y cada vez más preocupante, con 35,5 millones de niños que padecían malnutrición aguda en 2025.
La situación es especialmente crítica en regiones como Gaza, Myanmar, Sudán del Sur y Sudán, donde la combinación de crisis alimentarias y nutricionales ha provocado niveles extremos de malnutrición y un alto riesgo de mortalidad. La directora del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Catherine Russell, ha declarado que no se trata de una escasez de alimentos, sino de una falta de voluntad política para garantizar que los niños tengan acceso a una alimentación básica.
El informe advierte que la inseguridad alimentaria aguda seguirá siendo crítica en 2026, agravada por conflictos, la variabilidad climática y la incertidumbre económica global. La escalada del conflicto en Oriente Medio podría empeorar la situación, generando nuevos desplazamientos y perturbando aún más los mercados agroalimentarios mundiales.
En total, 266 millones de personas en 47 países sufrieron inseguridad alimentaria aguda el año pasado, lo que representa casi el 23% de la población analizada. La situación es especialmente preocupante en los países que dependen de las importaciones de alimentos, como las islas del Pacífico, donde la vulnerabilidad de las poblaciones ante el aumento de los costos de energía y logística es especialmente alta.