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En un llamado a la reflexión, el Papa León XIV destacó la importancia de no diluir el Evangelio en la era hipermediática actual, donde la cultura tecnológica parece ofrecer respuestas a las preguntas existenciales de la vida. En su discurso a los participantes de la asamblea plenaria del Dicasterio para la Evangelización, el Papa observó la extendida indiferencia religiosa en Occidente, donde la fe ya no parece relevante para muchos.
La aridez del espíritu no se calma con las ofertas de las sociedades hipermediáticas y consumistas, que reducen el Evangelio a una opinión entre tantas, en lugar de señalarlo como el camino que da sentido a la vida. Para revertir esta apatía, es necesario salir al encuentro de los creyentes del mañana, aquellos que descubren el secreto para ser verdaderamente felices y acogen el Evangelio sin prejuicios.
El Papa analiza los problemas, pero también ofrece soluciones, al reunirse con los participantes en la asamblea plenaria del Dicasterio para la Evangelización. En su discurso, destaca la importancia de continuar anunciando la esperanza, que es la hermana más pequeña de las virtudes, pero también la que el mundo tiene más sed que nunca. La esperanza sostiene silenciosamente a la fe y la caridad, y es visible en el testimonio que los discípulos fieles ofrecen a la palabra de Jesús.
No subestimar la crisis de la fe es fundamental, afirma el Papa, ya que la evangelización es el requisito fundamental de toda acción de la Iglesia universal y de las comunidades locales. La Iglesia puede redescubrirse siempre nueva en su belleza y expresar plenamente su credibilidad, ofreciendo una esperanza que no es una propuesta utópica, sino un testimonio concreto de la llamada al amor y a la verdad.
La crisis de la fe, junto con otros factores socioculturales, ha dado lugar a una extendida indiferencia religiosa en los países de Occidente. El peligro subyacente es que llegue a faltar el aliento para aquello que es más propiamente humano, es decir, la búsqueda de sentido. Las grandes cuestiones existenciales permanecen sin respuesta, mientras se expande una cultura tecnológica que debería responder a toda necesidad. Encontrarse con Jesús significa dar plenitud de significado y valor a la propia existencia, y nadie puede sustituir a la Iglesia en esta tarea fundamental.
El Papa invita a utilizar como brújula la exhortación apostólica Evangelii gaudium de Francisco, que ofrece cimientos confiables para el futuro de la humanidad. En una carta a los cardenales de abril de 2026, el Papa recordó la importancia de esta exhortación, que debe guiar la acción de la Iglesia en el mundo actual.