Madrid, España. España amaneció este lunes con una combinación económica que preocupa tanto al Gobierno como a millones de hogares: mientras la inflación se mantiene en un 3.2% interanual, el retiro de parte de las ayudas fiscales a la energía comenzará a sentirse directamente en el bolsillo de los ciudadanos con aumentos en las facturas de electricidad y gas.
Desde este 1 de junio, el Gobierno español dejó vencer parte de las rebajas tributarias implementadas durante la crisis energética derivada de los conflictos geopolíticos internacionales, provocando el retorno del IVA general sobre la electricidad y el gas, además del restablecimiento de impuestos especiales al consumo energético. La medida se traducirá en aumentos mensuales estimados de entre 7 y 10 euros en la factura eléctrica, y hasta 5 euros adicionales en el gas para muchos hogares.
El dato llega en un momento políticamente sensible para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que ha defendido reiteradamente la fortaleza macroeconómica de España, una de las economías de mayor crecimiento dentro de la eurozona. Sin embargo, la percepción ciudadana continúa marcada por el encarecimiento sostenido del costo de vida, especialmente en vivienda, energía y alimentos.
De acuerdo con el avance del Índice de Precios al Consumo (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación española se mantuvo en 3.2% durante mayo, igual que el mes anterior, mientras que la inflación subyacente —la que excluye energía y alimentos frescos— subió ligeramente hasta el 2.9%, reflejando que aún persisten presiones de precios en distintos sectores de la economía.
Aunque las energías renovables han ayudado a amortiguar el impacto energético y evitar una escalada más agresiva de precios, economistas advierten que el fin parcial de los subsidios podría provocar un nuevo repunte inflacionario durante el verano europeo, especialmente si persisten tensiones internacionales que afectan el petróleo y el gas. Algunos analistas incluso prevén que la inflación vuelva a acercarse al 4% en los próximos meses.
El contexto también coloca presión sobre el Banco Central Europeo, que estudia nuevas medidas monetarias ante la persistencia inflacionaria en varias economías del bloque, incluyendo una posible revisión de tasas de interés este mes.
Para millones de españoles, la discusión económica vuelve a aterrizar en una pregunta simple pero poderosa: ¿de qué sirve el crecimiento económico si cada mes cuesta más llegar a fin de mes? Esa interrogante, que también resuena en América Latina, comienza a marcar parte del debate político y social en España.