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Durante el segundo trimestre de 2026, las muertes vinculadas a siniestros viales atendidas en el Hospital Juan Pablo Pina descendieron más de un 37 %.
El director, Guzmán, explicó que esta bajada se debe a la puesta en marcha de nuevas estrategias asistenciales, al robustecimiento de los protocolos internos y a una organización más eficiente de la respuesta hospitalaria para los pacientes traumatizados.
El funcionario presentó estas cifras en una entrevista transmitida por una plataforma digital, en la que participaron los médicos Lorenzo Brea, Sergio Solís, Pablo de la Mota, Elías Grullón, Rosmery Jáquez y Rafael Pérez.
El Hospital Juan Pablo Pina, situado en la ciudad de San Cristóbal, constituye uno de los centros de tercer nivel más importantes de la zona sur del país.
Su posición estratégica, cercana a la carretera 6 de Noviembre y a la carretera Sánchez, le genera una alta afluencia de pacientes lesionados en accidentes de tránsito.
Guzmán indicó que, en el primer trimestre de 2026, la institución atendió a 2,154 personas con lesiones derivadas de siniestros viales, lo que, según sus palabras, ubicó a San Cristóbal en el cuarto lugar a nivel nacional en número de lesionados por esta causa.
En ese mismo lapso, añadió, se registraron muertes por accidentes de tránsito atendidas en el centro, situando a la provincia como la segunda con mayor número de fallecidos, solo superada por Santo Domingo.
Aunque esas cifras evidencian la gravedad del problema, el director aseguró que los indicadores comenzaron a mejorar en el trimestre siguiente.
“Las cifras han disminuido en más de un 37 % gracias a una serie de políticas implementadas en el Hospital Juan Pablo Pina y al fortalecimiento de la respuesta en trauma”, afirmó Guzmán.
El jefe del centro subrayó que la caída se debe a una combinación de acciones clínicas, administrativas y de coordinación interna.
Entre las medidas destacadas, mencionó el refuerzo de la atención traumatológica, la mejor organización de los equipos de emergencia y la optimización de los procesos para responder con mayor celeridad a pacientes politraumatizados.
El hospital recibe casos provenientes de San Cristóbal, Baní, San José de Ocoa, Villa Altagracia, Haina y otras localidades de la región sur.
Según Guzmán, el Juan Pablo Pina concentra más del 60 % de los casos de trauma que se presentan en esa zona.
Esa carga asistencial convierte al centro en un pilar esencial para la respuesta sanitaria regional frente a los siniestros viales.
El médico reconoció que los accidentes de tránsito siguen siendo uno de los retos más importantes para el sistema de salud de San Cristóbal.
No se trata únicamente del número de pacientes que ingresan a emergencias.
El manejo implica cirugías, cuidados intensivos, rehabilitación, suministro de sangre, estudios de imágenes, camas hospitalarias, medicamentos, seguimiento especializado y un elevado consumo de recursos humanos y técnicos.
El trauma derivado de accidentes viales puede producir lesiones craneales, fracturas múltiples, daño abdominal, lesiones torácicas, hemorragias, amputaciones, discapacidades permanentes y la muerte.
Por esa razón, la intervención hospitalaria en las primeras horas resulta decisiva.
En la medicina de trauma, la rapidez de atención, la identificación temprana de lesiones graves, la disponibilidad quirúrgica y la coordinación entre emergencias, ortopedia, cirugía general, anestesia, radiología y cuidados intensivos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Guzmán destacó el apoyo del director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud, a quien elogió por su experiencia como especialista en traumatología y por impulsar iniciativas que mejoran la capacidad de respuesta de los hospitales ante la alta incidencia de accidentes.
También resaltó la colaboración del director regional de Salud, el doctor Marcelino Fulgencio, en la puesta en marcha de las estrategias que, según él, han permitido elevar los indicadores asistenc