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En un avance significativo en las relaciones entre Israel y el Líbano, las delegaciones de ambos países han alcanzado un acuerdo para establecer un alto el fuego condicionado, siempre y cuando cesen las acciones armadas de Hizbulá contra el territorio israelí y se retiren sus combatientes de ciertas zonas del sur del Líbano.
Gracias a la mediación de Estados Unidos, las negociaciones han permitido definir un plan de acción para la creación de áreas piloto bajo el control exclusivo de las Fuerzas Armadas libanesas, con el objetivo de limitar la presencia de actores armados no estatales en regiones cercanas a la frontera entre ambos países.
Los compromisos alcanzados fueron anunciados a través de una declaración conjunta al final de la cuarta ronda de contactos celebrada este año entre representantes de ambas naciones, liderados por los embajadores de Israel y el Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh.
Según lo acordado, la implementación del alto el fuego dependerá de la suspensión total de los ataques atribuidos a Hizbulá y de la evacuación de sus integrantes del área comprendida entre el río Litani y la frontera israelí.
Las partes han indicado que las denominadas “zonas piloto” estarán bajo la supervisión y control de las fuerzas armadas libanesas, como parte de un esfuerzo orientado a fortalecer la estabilidad y reducir las tensiones en la región fronteriza.
Estas conversaciones forman parte de un proceso diplomático iniciado en abril de este año y representan el contacto de más alto nivel entre Israel y el Líbano desde la década de 1990.
Ambos países carecen de relaciones diplomáticas formales y mantienen una larga historia de conflictos y disputas fronterizas.
Durante los últimos meses, las negociaciones han permitido la adopción y extensión de acuerdos temporales de cese al fuego, lo que ha generado un clima de esperanza en la búsqueda de una solución pacífica a los conflictos entre ambos países.