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En un movimiento estratégico, las fuerzas armadas rusas desencadenaron una ofensiva a gran escala contra Ucrania en la madrugada del martes, como respuesta a un ataque letal contra una residencia estudiantil en Starobelsky y otros incidentes considerados como terrorismo contra la infraestructura civil, según informó el Ministerio de Defensa ruso.
Este ataque, que involucró al ejército ruso por tierra, mar y aire, hizo uso de misiles hipersónicos aerobalísticos y drones de combate, cuyo objetivo fueron empresas clave dentro del complejo industrial de defensa ucraniano, instalaciones de infraestructura de combustible y transporte que apoyan a las Fuerzas Armadas de Ucrania, así como aeródromos militares, detalló la cartera de defensa.
Como resultado de esta operación, se informó que diez empresas fabricantes de equipos militares, incluyendo drones, fueron alcanzadas, así como tres centros de reclutamiento. Específicamente, se atacaron una fábrica de construcción de maquinaria y otra de motores aeronáuticos en la provincia de Zaporozhie, junto con una planta productora de componentes para drones de largo alcance y misiles, acompañada de un centro de logística en Dnepropetrovsk.
Los ataques también se dirigieron hacia la infraestructura militar en las provincias de Járkov, Sumy, Jmelnitski, Poltava, y contra los aeródromos en las provincias de Cherkasy, Rovno, Zhitómir, Kirovogrado, Jmelnitski y Kiev. En este contexto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, destacó que Rusia solo lanza ataques contra la infraestructura militar ucraniana mientras Kiev ataca intencionalmente a civiles.
Es importante destacar que este ataque ruso contra Ucrania se produce en un contexto de tensiones altas entre ambos países, y supone un nuevo escalón en el conflicto que se desarrolla en la región. La situación sigue siendo objeto de seguimiento por parte de la comunidad internacional, que busca encontrar una solución pacífica y duradera al conflicto.