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La situación en el Estrecho de Ormuz sigue siendo objeto de preocupación para la comunidad internacional, ya que el secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado su inquietud sobre las graves consecuencias económicas que podría tener el cierre de esta importante vía marítima debido a la tensión entre Estados Unidos e Irán.
En una declaración a la prensa, Guterres advirtió que el cierre del Estrecho de Ormuz está teniendo un efecto devastador en la economía mundial, ya que está obstaculizando el flujo de comercio y generando una serie de problemas económicos.
Según el secretario general, incluso si se levantaran las restricciones de inmediato, las cadenas de suministro tardarían varios meses en recuperarse, lo que llevaría a una producción económica reducida y a precios altos.
Por su parte, Irán ha advertido a Estados Unidos que el bloqueo de sus puertos es una estrategia condenada al fracaso y ha prometido garantizar la libre navegación en el Estrecho de Ormuz, lo que ha generado un nuevo punto de tensión en la región y ha hecho que los precios del petróleo sigan fluctuando.
Aunque ambos países han mantenido un alto el fuego desde el 8 de abril, las negociaciones para encontrar una solución pacífica siguen estancadas, y el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz sigue siendo muy limitado, lo que afecta a la economía global, ya que antes de la crisis, una quinta parte de los hidrocarburos consumidos en el mundo pasaban por esta ruta.
La situación se complicó cuando Estados Unidos decidió bloquear los puertos iraníes en respuesta a las acciones de Irán, que cerró el Estrecho de Ormuz como represalia a los ataques israelo-estadounidenses que desencadenaron la guerra el 28 de febrero.