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La República Dominicana ha experimentado un notable avance en su sistema de donación de sangre, alcanzando la octava posición en la región, según los reportes oficiales entregados a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Este logro histórico se debe en gran parte a la transformación del sistema de captación de sangre en el país, que ha permitido a la nación caribeña superar a otros países de la región y posicionarse junto a líderes internacionales como España, Colombia, Argentina, Chile, Brasil, México y Costa Rica, según el doctor Pedro Sing Ureña, director general del Hemocentro Nacional.
El país ha experimentado un crecimiento sostenido en los indicadores de donación de sangre durante los últimos cinco años, pasando de una tasa de donación crítica en 2020 a un indicador más alto en 2023 y consolidando un salto definitivo en 2024, lo que ha sido reconocido internacionalmente en un congreso sobre gestión de bancos de sangre celebrado en Colombia.
A pesar de estos avances, la tasa de donación estrictamente voluntaria se sitúa en un nivel que el Hemocentro Nacional busca elevar con urgencia a un indicador ideal, con el objetivo de consolidar el sistema sanitario y garantizar que el tejido sanguíneo esté disponible de forma oportuna en clínicas y hospitales.
Para lograr esto, la institución estatal proyecta lanzar un programa estratégico enfocado en las universidades nacionales, con el fin de fidelizar el altruismo juvenil y garantizar que la sangre funcione como un bien público, recordando a la población que todos los servicios y derivados entregados en el Hemocentro Nacional se gestionan de manera gratuita.
La meta óptima del país es alcanzar o superar las expectativas actuales en cuanto a la donación de sangre, para lo cual se requiere un universo de donantes más amplio, especialmente para cubrir el déficit estructural y erradicar la angustia familiar ante la búsqueda de tipos de sangre complejos y de factor negativo.