RDalDescubierto
En un artículo publicado en la revista The Economist, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, expresaron que la dependencia de Europa respecto a la defensa y seguridad proporcionada por Estados Unidos a través de la OTAN ha llegado a su fin. Ambos líderes coincidieron en que, con el paso del tiempo, muchos en Europa se acostumbraron a externalizar la defensa y seguridad del continente, pero destacaron que esta forma de pensar ha sido superada por la cruda realidad y los peligros del mundo actual.
Según Von der Leyen y Rutte, la época en la que Europa delegaba gran parte de su defensa ha llegado a su fin. Actualmente, los miembros de la OTAN en el continente están en proceso de rearmarse, lo que conlleva un aumento en los gastos de defensa y producción. Se están abriendo nuevas fábricas y las existentes están ampliando sus turnos y líneas de producción. Esto se debe a la necesidad de tecnologías avanzadas como drones, vehículos terrestres no tripulados y sistemas de guerra electrónica, que son esenciales para la defensa moderna.
La mentalidad en Europa ha cambiado significativamente, incluso los fabricantes de automóviles civiles están reconvirtiendo sus instalaciones para producir componentes para el sector de la defensa, como sistemas de defensa aérea y drones de largo alcance. Esto refleja el enfoque tecnológico en el desarrollo de armas que exige la guerra moderna para los países europeos que forman parte de la alianza. Además, se han identificado necesidades de más aviones de combate, aviones de reabastecimiento en vuelo, buques y submarinos, defensa aérea y antimisiles, drones y sistemas antidrones.
La escasez de estos elementos es particularmente acentuada en interceptores y sistemas de defensa contra drones, lo que se debe a los suministros de armas a Ucrania y a los países involucrados en la guerra de Oriente Medio contra Irán. La capacidad de producción actual no es suficiente para satisfacer la demanda, lo que destaca la necesidad de aumentar la producción y el gasto en defensa. Un informe del Instituto de Kiel en Alemania revela que las naciones de Europa siguen siendo estratégicamente dependientes de Estados Unidos en toda la cadena de operaciones militares, careciendo de una base logística propia para sostener un conflicto.
Los planes actuales de Washington se enmarcan en un esquema denominado «OTAN 3.0», que exige a las naciones europeas que aumenten el gasto militar y asuman el liderazgo de su propia defensa frente a un conflicto convencional, mientras que Estados Unidos se limitaría a proporcionar un paraguas nuclear. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha insistido en que los países de la OTAN deben incrementar su gasto militar, argumentando que Washington invierte mucho más que las naciones europeas, pese a que el océano Atlántico los separa de lo que el bloque considera como sus amenazas inmediatas.
Trump ha lanzado críticas a la inversión militar de Alemania y otros aliados como el Reino Unido, Francia e Italia, argumentando que Washington gasta mucho más que cualquier otro Estado miembro de la OTAN. Esto ha llevado a exigir que todos los aliados eleven su contribución al 5% del PIB para 2035. La situación actual refleja un cambio significativo en la relación entre Europa y Estados Unidos en cuanto a defensa y seguridad, marcando el fin de una época y el comienzo de una nueva era de responsabilidad compartida.