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La euforia que generó el histórico tanto de Ferran Torres en la final del Mundial 2026 quedó grabada más allá de los estadios; los sismómetros instalados en distintas regiones de España captaron vibraciones en el suelo provocadas por la ovación masiva de los aficionados tras el gol que dio a la selección su segundo título mundial.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) dio a conocer que los datos recopilados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Institut Geològic i Cartogràfic de Catalunya (ICGC), y analizados por el investigador Jordi Díaz del grupo Geociencias Barcelona (GEO3BCN‑CSIC), mostraron señales sísmicas en localidades como Algeciras, Cádiz, Granada, Huelva, Barcelona, Lleida, Alcoy, Elda y Granollers.
Se identificaron tres instantes de mayor actividad sísmica durante la transmisión: el momento del tanto de Ferran Torres, que más tarde fue anulado por el VAR, y la sacudida más fuerte al sonar el pitazo final que confirmó la victoria de España sobre Argentina.
En la comunidad catalana, la Red Sísmica Educativa del GEO3BCN‑CSIC también registró movimientos en municipios como Mollet del Vallès, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, Banyoles, Olot y Torroella de Montgrí, corroborando el efecto de la algarabía popular.
Este no es un hecho aislado; durante los octavos de final del mismo Mundial, un acelerómetro del IGN situado en Algeciras detectó vibraciones originadas por la celebración del gol de Mikel Merino contra Portugal. Asimismo, el CSIC recordó que en la final de la Eurocopa 2024 frente a Inglaterra, los goles de Nico Williams y Mikel Oyarzabal produjeron registros sísmicos en Madrid y Barcelona.
Los expertos clasifican estos episodios como sismicidad inducida por la actividad humana, un fenómeno que demuestra cómo concentraciones masivas de personas pueden generar pequeñas ondas detectables por equipos de monitoreo geológico de alta precisión.