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La aerolínea de bajo costo Spirit Airlines ha comunicado a sus clientes sobre las medidas que tomará para atender a los pasajeros afectados por su inminente cierre, luego de que se confirmara el colapso de sus operaciones financieras. La empresa ha iniciado el proceso de reembolso para los pasajeros que compraron boletos directamente a través de su página web con tarjetas de crédito o débito.
En este sentido, Spirit Airlines ha aclarado que los reembolsos se realizarán a través del método de pago original, es decir, los pasajeros recibirán el monto correspondiente a su tarjeta de crédito o débito. Sin embargo, la aerolínea ha señalado que no podrá asistir en la reprogramación de vuelos con otras compañías, lo que puede generar incertidumbre para los usuarios con reservas.
Por otro lado, los pasajeros que realizaron sus reservas mediante agencias de viajes deberán gestionar directamente con estos intermediarios la solicitud de devolución del dinero. Mientras tanto, los usuarios que pagaron con vales, créditos o puntos del programa Free Spirit tendrán que esperar a que se defina una fecha dentro del proceso judicial de quiebra para conocer cómo se manejarán sus casos.
Es importante destacar que la aerolínea no se hará cargo de los gastos adicionales generados por la cancelación de vuelos, como hoteles o boletos alternativos. A los pasajeros que adquirieron seguros de viaje se les recomendó consultar con sus proveedores para verificar si cuentan con cobertura para estos imprevistos.
En cuanto a su programa de fidelidad, Spirit Airlines ha indicado que los puntos acumulados no podrán ser redimidos por el momento, y que cualquier decisión al respecto dependerá del avance del proceso legal. De igual manera, los vales no utilizados no serán reembolsados en efectivo.
Para los clientes con equipaje extraviado u objetos perdidos, la aerolínea ha habilitado herramientas de rastreo en su portal web, donde se podrá dar seguimiento a las pertenencias mediante datos personales y códigos de reserva. El cierre de la aerolínea se produce tras el fracaso de un acuerdo de financiamiento por 500 millones de dólares.
Según fuentes periodísticas, la empresa no logró obtener el respaldo necesario de sus acreedores ni el apoyo del gobierno de Estados Unidos, lo que habría impedido asegurar la liquidez requerida para mantenerse operativa. La aerolínea enfrentaba una severa falta de efectivo y buscaba estructurar un acuerdo que incluyera garantías financieras con posible participación estatal, iniciativa que finalmente no prosperó.