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Un intenso y repentino movimiento telúrico de 6.1 grados en la escala de Richter sacudió el lunes la región occidental de Cuba, desencadenando una oleada de temor y ansiedad entre los habitantes de La Habana y zonas aledañas, quienes optaron por evacuar sus hogares, oficinas y edificios públicos como medida de precaución ante el temblor.
Según testigos, el terremoto se dejó sentir durante aproximadamente 20 segundos, tiempo suficiente para generar alarma y provocar el éxodo de cientos de personas hacia las calles, ansiosas por evitar posibles daños estructurales o réplicas.
De acuerdo con fuentes consultadas, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que el epicentro del sismo se ubicó a unos 100 kilómetros del extremo occidental de la isla, en una zona marítima cercana a la costa cubana, y que el movimiento telúrico alcanzó una intensidad de 6.1 grados en la escala de Richter.
Personas que vivieron el momento del terremoto relataron que el movimiento fue lo suficientemente fuerte como para estremecer lámparas, ventanas y mobiliario en edificios de varios niveles, lo que provocó una gran inquietud entre los residentes, quienes optaron por permanecer en espacios abiertos mientras las autoridades evaluaban la situación y determinaban el alcance de los daños.
Hasta el momento del reporte, las autoridades cubanas no habían informado sobre víctimas ni daños materiales significativos, aunque equipos de emergencia y especialistas en gestión de riesgos ya habían iniciado inspecciones en infraestructuras públicas, centros de salud y edificaciones residenciales para evaluar si el terremoto provocó afectaciones.
Cuba se encuentra ubicada en una zona sísmicamente activa del Caribe, influenciada por la interacción entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica, lo que la expone a eventos telúricos de diversa intensidad y frecuencia.
Aunque la mayor actividad sísmica suele concentrarse en la zona oriental de la isla, eventos de magnitud considerable también pueden sentirse en otras regiones del país, lo que justifica la preocupación de la población cubana, especialmente después de varios movimientos telúricos registrados en los últimos años.
El sismo del lunes reavivó la inquietud de la población cubana, especialmente entre aquellos que han vivido experiencias similares en el pasado, y expertos recordaron que, tras un terremoto de esta magnitud, es posible que ocurran réplicas de menor intensidad en las horas o días siguientes.
Las autoridades de protección civil han mantenido un monitoreo permanente de la actividad sísmica y han exhortado a la ciudadanía a mantenerse informada a través de los canales oficiales y seguir las recomendaciones de seguridad ante cualquier eventualidad, con el objetivo de minimizar el riesgo y proteger la vida de los ciudadanos.
Mientras tanto, en La Habana, el recuerdo de los segundos de intensa sacudida quedó marcado en una población que observó con preocupación cómo la tierra volvía a estremecerse bajo sus pies, lo que justifica la importancia de mantener la calma y seguir las instrucciones de las autoridades en caso de un evento similar.