Santo Domingo.– Este 1 de junio inicia oficialmente la temporada ciclónica en el Atlántico, un período que se extenderá hasta el 30 de noviembre y que históricamente representa meses de alta vigilancia para países vulnerables como República Dominicana, debido a la amenaza de tormentas tropicales y huracanes.
Aunque los pronósticos para este 2026 apuntan a una temporada menos activa de lo habitual, los expertos insisten en que esto no significa ausencia de peligro y recuerdan que basta un solo fenómeno atmosférico para provocar pérdidas humanas, inundaciones, daños millonarios y severas interrupciones económicas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) estima que durante esta temporada podrían formarse entre 8 y 14 tormentas tropicales con nombre, de las cuales entre 3 y 6 podrían convertirse en huracanes, incluyendo entre 1 y 3 huracanes de gran intensidad (categoría 3 o superior). Estas cifras se sitúan por debajo del promedio histórico del Atlántico, que suele registrar unas 14 tormentas nombradas y siete huracanes por temporada.
Según los meteorólogos, uno de los principales factores detrás de este pronóstico es la posible consolidación del fenómeno El Niño, que suele dificultar la formación de ciclones en el Atlántico al aumentar la cizalladura del viento —una condición atmosférica que debilita el desarrollo de tormentas tropicales.
Sin embargo, las autoridades meteorológicas han sido enfáticas: una temporada menos activa no equivale a una temporada segura. En años con pocos sistemas también se han registrado huracanes devastadores. El caso del huracán Andrew en 1992 suele citarse como ejemplo de cómo una sola tormenta puede marcar una temporada completa.
Para República Dominicana, ubicada en el corazón del Caribe y con historial de impactos severos por fenómenos atmosféricos, el inicio de esta temporada implica reforzar la prevención. Expertos recomiendan revisar techos, limpiar cañadas y desagües, preparar kits de emergencia, verificar documentos importantes y mantenerse atentos a los boletines oficiales del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la Oficina Nacional de Meteorología (ONAMET) y organismos internacionales especializados.
Además del impacto directo de los huracanes, el país suele enfrentar durante esta época lluvias intensas, crecidas de ríos, deslizamientos de tierra y desplazamientos preventivos, especialmente en comunidades vulnerables.
La pregunta no es si habrá o no una tormenta peligrosa este año. La verdadera interrogante es si estaremos preparados cuando llegue.