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En un esfuerzo por combatir el narcotráfico en Colombia, el presidente Gustavo Petro ordenó una serie de bombardeos en la región de Guaviare, específicamente en áreas controladas por el cartel de narcotráfico “Mordisco”. Según el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, estos bombardeos se llevaron a cabo después de la captura de alias Mona, una presunta cabecilla de las disidencias de “Iván Mordisco”.
Los bombardeos resultaron en la muerte de tres integrantes del grupo armado y la recuperación de un menor de edad que había sido reclutado por el grupo. Además, se incautaron 13 armas largas, 2 armas cortas, así como munición y material de intendencia y comunicaciones. El ministro Sánchez destacó que el cartel de “Mordisco” es el responsable de la mayoría de los atentados terroristas contra el pueblo colombiano en los últimos años.
La ofensiva contra el cartel de “Mordisco” se ejecuta sin pausa y con contundencia en todas las madrigueras de sus estructuras criminales, con el objetivo de evitar que sigan atacando a los civiles. De acuerdo con información de inteligencia, varios integrantes de las disidencias de “Mordisco” han manifestado su intención de desmovilizarse y someterse a la legalidad, a pesar de las amenazas de muerte que reciben por parte de sus propios cabecillas.
En un enfrentamiento separado, las disidencias de alias Calarcá y alias Iván Mordisco se enfrentaron entre sí a 22 kilómetros del lugar de la operación, lo que resultó en un choque que duró al menos cuatro días. La Defensoría del Pueblo confirmó que se encontraron y gestionaron 48 cuerpos, y el ministro de Defensa confirmó que había varios menores de edad entre los muertos, víctimas de reclutamiento forzoso.
La situación en la zona es crítica, y la Defensoría del Pueblo emitió una alerta por la participación civil en la recuperación de la zona y la gestión de encontrar y salvaguardar los cadáveres de las víctimas. La entidad reconoció la labor de las comunidades que respondieron ante la situación y contribuyeron a la recuperación y resguardo de los cuerpos hasta la llegada de las instituciones.
La situación en la zona es la prueba de que el conflicto armado ha ido recrudeciendo, lo que había sido advertido desde 2025. La disputa por el control territorial, los corredores estratégicos y las economías ilícitas ha intensificado las hostilidades y agravado la crisis humanitaria en los departamentos. En este caso, el conflicto se dio en proximidades a una escuela rural, lo que ya tenía preocupadas a las autoridades.