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En Colombia, el proceso electoral presidencial todavía no ha llegado a su fin, a pesar de que Abelardo de la Espriella, candidato del partido Defensores de la Patria, ya se ha proclamado ganador. Esto se debe a que el escrutinio oficial aún no ha concluido, y es necesario que se presenten y resuelvan las impugnaciones para obtener los resultados definitivos.
Una vez que se completen estos pasos, las autoridades electorales anunciarán al nuevo presidente electo, quien asumirá el poder el 7 de agosto, reemplazando a Gustavo Petro para un período de cuatro años. La revisión de los votos adquiere una importancia crucial, ya que la diferencia entre De la Espriella y el candidato de la izquierda, Iván Cepeda, es de solo 250.830 votos, con De la Espriella obteniendo el 49,6% y Cepeda el 48,7% de los votos emitidos.
La elección ha sido calificada como la más cerrada en la historia reciente de Colombia, lo que ha llevado a las autoridades y observadores a pedir calma y espera para la revisión que realizarán 9.300 jueces y notarios en los próximos días. Sin embargo, según el subdirector de la Misión de Observación Electoral, Frey Muñoz, históricamente no ha habido diferencias significativas entre el preconteo y el escrutinio, lo que sugeriría que el triunfo de De la Espriella podría ser irreversible.
El presidente del Consejo Nacional Electoral, Cristian Quiroz, aseguró que ambos candidatos tienen garantías de transparencia en el escrutinio, gracias a la participación de 350.000 observadores independientes y personas acreditadas por ambas campañas. Los candidatos han mostrado reacciones opuestas, con De la Espriella declarándose ganador y recibiendo el respaldo de varios gobiernos extranjeros, mientras que Cepeda anunció que impugnará 33.000 mesas de votación y solo aceptará los resultados definitivos del escrutinio.
Gustavo Petro, por su parte, denunció un supuesto ‘hackeo’ del software electoral por parte de Israel para alterar los resultados en favor de De la Espriella. En medio de la situación, Petro convocó a la población a mantener la calma y buscar un diálogo nacional entre las corrientes políticas fundamentales en la sociedad colombiana, independientemente del resultado real del escrutinio.