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Jerusalén / Gaza. Mientras las principales potencias concentran sus esfuerzos diplomáticos en la crisis entre Estados Unidos e Irán, organizaciones humanitarias y analistas advierten que la situación en la Franja de Gaza corre el riesgo de quedar en un segundo plano, pese a que la emergencia humanitaria continúa agravándose.
Aunque el reciente acercamiento entre Washington y Teherán ha reducido temporalmente el riesgo de una confrontación regional de gran escala, la población gazatí sigue enfrentando escasez de alimentos, medicamentos, agua potable y combustible, además de un sistema sanitario debilitado tras años de conflicto. Las agencias de ayuda insisten en que la disminución de la atención internacional no implica una mejora de las condiciones sobre el terreno.
De acuerdo con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), las restricciones al ingreso de suministros, la congestión en los pasos fronterizos autorizados y la insuficiencia de fondos internacionales han obligado a numerosas organizaciones humanitarias a reducir o suspender servicios esenciales. El organismo también alerta sobre la escasez de agua potable, el deterioro de las condiciones sanitarias y el incremento del riesgo de enfermedades, especialmente entre niños y personas desplazadas.
La situación financiera tampoco ofrece señales alentadoras. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió recientemente que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) se encuentra cerca de un “punto de quiebre” debido a un déficit de aproximadamente 100 millones de dólares, lo que compromete la continuidad de servicios de salud, educación, refugio y asistencia alimentaria para millones de refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, Líbano, Jordania y Siria.
En el plano político, especialistas consultados por agencias internacionales consideran que el foco diplomático se ha desplazado hacia la relación entre Washington y Teherán, relegando las negociaciones para una solución definitiva al conflicto entre Israel y Hamás. El borrador del entendimiento preliminar impulsado entre Estados Unidos e Irán ni siquiera incluye referencias a Gaza, una señal de que las prioridades estratégicas de los principales actores regionales han cambiado temporalmente.
Mientras tanto, la tregua alcanzada entre Israel y Hamás continúa siendo frágil. Persisten denuncias sobre ataques aislados, desplazamientos de población y limitaciones para el acceso de la ayuda humanitaria. Diversos organismos internacionales sostienen que, aunque haya disminuido la intensidad de los combates respecto a los momentos más críticos de la guerra, la crisis humanitaria sigue siendo una de las más graves del mundo y requerirá un compromiso sostenido de la comunidad internacional para evitar un mayor deterioro.
Para los expertos, el mayor riesgo es que la evolución de la crisis entre Irán, Israel y Estados Unidos termine desplazando de la agenda internacional la reconstrucción de Gaza y la búsqueda de una solución política duradera para el conflicto palestino-israelí, dejando a millones de civiles atrapados en una emergencia que aún está lejos de concluir.