RDalDescubierto
En un acto lleno de emoción y espiritualidad, el papa León XIV conmemoró su primer año de pontificado en el santuario de Pompeya, donde expresó su gratitud por las bendiciones recibidas y se sintió el primer bendecido en esta fecha especial. Durante su visita, el pontífice se reunió con enfermos y fieles, a quienes les expresó su alegría por estar en el santuario mariano.
La elección de Pompeya como destino para celebrar su aniversario no fue casual, ya que el 8 de mayo se celebra La Súplica a la Reina del Santísimo Rosario de Pompeya, una oración católica reconocida escrita en 1883 por el beato Bartolo Longo. En este contexto, el papa León XIV recordó que su ministerio como Sucesor de Pedro inició oficialmente hace exactamente un año y que tenía que venir a Pompeya para poner su servicio bajo la protección de la Santísima Virgen.
Durante la misa celebrada en el santuario, el papa León XIV centró su mensaje en dos preocupaciones que calificó como urgentes: la crisis de la familia y los conflictos armados que afectan al mundo. El pontífice lamentó que, pese a los llamados históricos de la Iglesia a favor del diálogo y la reconciliación, los conflictos continúan expandiéndose en distintas regiones del planeta y que la familia sufre el debilitamiento del vínculo matrimonial.
También recordó el encuentro interreligioso convocado por San Juan Pablo II en Asís en 1986 para orar por la paz mundial y aseguró que tanto él como el papa Francisco han insistido en mantener viva esa intención entre los fieles. Ningún poder terrenal salvará al mundo, sino solo el poder divino del amor que Jesús nos ha dado, afirmó durante la celebración litúrgica.
Con motivo de este primer aniversario de pontificado, el papa recibió mensajes de felicitación desde distintos países, incluyendo el de la primera ministra italiana, quien elogió su incansable mensaje de fe, esperanza, paz y cercanía a los más vulnerables. Más tarde, León XIV se trasladó a Nápoles, donde recorrió varias calles del centro histórico y encabezó un acto en la catedral junto al clero y personas consagradas.
En la Plaza del Plebiscito, el papa saludó a unas 30,000 personas congregadas, en un acto que se convirtió en un momento de gran emotividad y espiritualidad. La visita del papa León XIV a Pompeya y Nápoles se convirtió en un acontecimiento significativo en su primer año de pontificado, y su mensaje de paz y esperanza resonó en los corazones de los fieles que lo acompañaron en este viaje.