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En un gesto de profundo respeto y solidaridad, el papa León XIV realizó una visita de cuatro horas a la isla italiana de Lampedusa, un lugar que se ha convertido en un símbolo de la crisis migratoria a nivel mundial. Durante su estancia, el pontífice siguió los pasos de su predecesor, el papa Francisco, quien en 2013 hizo historia al visitar la isla y destacar la necesidad de enfrentar la crisis humanitaria que afecta a miles de personas que intentan cruzar el Mediterráneo.
La primera actividad de León XIV en la isla fue una emotiva visita al cementerio de Lampedusa, donde rindió homenaje a las víctimas de la travesía, muchas de las cuales permanecen sin identificar. Allí depositó una ofrenda floral en memoria de los fallecidos, incluyendo a Yusuf, un bebé guineano de apenas seis meses que murió en 2020 mientras esperaba una evacuación médica urgente a bordo del barco de la ONG española Open Arms.
Posteriormente, el papa se dirigió al monumento Puerta de Europa, un símbolo de esperanza para aquellos que emprenden la peligrosa travesía hacia el continente europeo. En ese lugar, escuchó el testimonio de una familia migrante que logró integrarse en Italia y descendió hasta la costa para contemplar el Mediterráneo, un escenario de innumerables tragedias humanas.
La agenda de León XIV continuó en el muelle Favaloro, donde bendijo una placa que oficializa el cambio de nombre del lugar en honor al papa Francisco, en reconocimiento a su estrecho vínculo con la comunidad de Lampedusa y con los migrantes. Durante un encuentro con las autoridades locales, el pontífice destacó que este homenaje simboliza la cercanía permanente de su predecesor con la isla y su compromiso con los migrantes.
En una misa celebrada en la isla, León XIV denunció la indiferencia y la falta de respuestas efectivas frente a la crisis migratoria, afirmando que los miles de migrantes fallecidos en el Mediterráneo son víctimas tanto de decisiones tomadas como de decisiones omitidas. Inspirado en la parábola del buen samaritano, sostuvo que la indiferencia, la corrupción, las desigualdades económicas y la ausencia de políticas migratorias coordinadas continúan alimentando el sufrimiento de quienes intentan llegar a Europa.
El pontífice también criticó a quienes obtienen beneficios económicos del tráfico de personas y lamentó que la atención al fenómeno migratorio siga limitada a medidas de emergencia en lugar de soluciones estructurales. Agradeció a los habitantes de Lampedusa por su solidaridad y espíritu de acogida, destacando que su visita era un gesto de agradecimiento por la proximidad que muchos de ellos han decidido ejercer con los migrantes.
A pesar de la reducción en el número de migrantes que alcanza las costas italianas en 2026, las tragedias en el Mediterráneo continúan. Según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), unas 2,800 personas desembarcaron en Italia durante junio, un 10 % menos que el mes anterior. En lo que va de año, han llegado 14,388 migrantes, un 30 % menos que en el mismo período de 2025, de los cuales el 56 % arribó a Lampedusa.
Sin embargo, durante el primer semestre de 2026, unas 1,397 personas murieron o desaparecieron intentando cruzar el Mediterráneo, una cifra superior a las 851 registradas en igual período del año pasado, lo que mantiene esta ruta entre las más mortíferas del mundo. El papa León XIV llamó a enfrentar esta crisis humanitaria y a encontrar soluciones estructurales para proteger a los migrantes y evitar más tragedias.